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¿Cómo se adquieren las memorias de aprendizaje?

¿Cómo se adquieren las memorias de aprendizaje?

“Lo que nos diferencia de otras especies (o, al menos, eso es lo que sabemos hasta ahora) es cómo usamos nuestra inteligencia en relación a la conciencia. El órgano mayor de aprendizaje es el cerebro.”

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¿Cómo se adquieren las memorias de aprendizaje?

Las memorias se adquieren desde lo aferente: visión, audición, olfato y tacto. Todos los sentidos se usan para aprender. Lo que también se usa son las sensaciones del cuerpo, y el recuerdo corporal se asocia con sensaciones internas. Hay dos asociaciones: la física y los sentidos. Así aprendemos desde dentro a fuera y desde fuera a dentro (memoria corporal más las memorias internas del pasado).

Uno aprende más cuando más tipos de información tiene, cuando la información, además de ser kinestésica, es también auditiva, olfativa, táctil. La memoria espacial y lingüística tiene bancos de memorias diferentes.

Menos es mejor que mucho y más, o también podríamos decir: menos, es más. Nuestro cerebro no está preparado para un input continuo de cosas. Eso no es un cerebro, es un asedio. No somos robots, somos seres humanos que necesitamos nuestro tiempo para aprender sensiblemente lo que nos está pasando. Es mejor dar poco y bien un día que pretender dar todo el temario y acabar asfixiando a los alumnos de información que no pueden inferir.

¿Por qué no podemos recordarlo todo? Porque el saber ocupa mucho lugar, el tamaño del cerebro es su problema. Un elefante cuando nace ya sabe sobrevivir, si nadie nos ayuda, no seríamos capaces de sobrevivir. Si nuestro cerebro madurase un poco más dentro del vientre de nuestras madres, no podríamos atravesar el cérvix materno. Por eso, nuestro cerebro está inmaduro cuando nace. Es un órgano flexible. Su problema es el espacio, no naceríamos si fuese más grande. Por eso, a los cinco años, que ya ha crecido todo el cerebro, los niños parecen un poco deformes. Tienen la cabeza más grande que el cuerpo.

Esa falta de espacio es una de las grandes cuestiones del aprendizaje. Según la neurociencia, el cerebro no madura hasta los veinte años, sobre todo el lóbulo frontal. La mayoría de nuestros alumnos tienen un lóbulo frontal totalmente estúpido, así que no podemos esperar mucho de ellos. Cuando digo estúpido, no quiero decir falto de inteligencia, sino inmaduro en algunas de sus funciones.

A nivel sistémico familiar, a veces, nos encontramos con familias donde hay ausencia de autoridad paterna. Los estudiantes muestran bastantes problemas para marcar los límites de la autoridad. Un círculo terrible porque no tiene lóbulo frontal, no está el padre que era el lóbulo; el que le motivaba.

El principal problema es que el saber sí ocupa lugar. El sistema nervioso central está bien protegido por el cráneo (la naturaleza es muy sabia y protege bien todo aquello a lo que da valor): el encéfalo y, en la parte superior, el cerebro. En este último están los dos hemisferios cerebrales y de ahí salen todos los cables o nervios al cuerpo: aferente y eferente.

Eso es el sistema nervioso central. Aparentemente, aprendemos con el cerebro, un cerebro que tiene sus limitaciones de espacio, peso y condiciones.

Otro neuromito es que usamos solo el 10 % de nuestro cerebro. ¿Cómo lo podemos saber si nadie sabe bien cómo funciona? Un poco absurdo, ¿no? El saber ocupa lugar, si tomamos atención a la anatomía, dentro del cerebro tenemos muchas estructuras (con memorias emocionales, tiempo y espacio, las memorias motoras, tenemos muchos tipos de memorias). ¿Pero cuantas usamos en el aula? Si hacemos una pregunta en el aula y no sabemos la respuesta, la primera que haremos servir será la motora, cuando no sabemos qué hacer, nos movemos. Eso tiene que ver con la primera ley de aferencia del cerebro. La relación con el movimiento es fundamental, si no hay movimiento, no hay cierre del proceso.

En el cerebro no hay espacio vacío, entre las neuronas hay otro tipo de células: las glías, hay vasos sanguíneos. Todo está lleno. Es como un edificio donde no cabe nada más. Cada unidad neuronal ya tiene forma de la función, del proceso, de la prolongación y de la respuesta. Cada unidad es todo el cerebro: aferente y eferente. Hay un solo axón que termina en un musculo, en una glándula, en una neurona. Todo está asignado, todo está coordinado a la perfección.

mapa-de-una-neurona

Cada vez que una neurona toca a otra, ese contacto se llama sinapsis. Este es un contacto funcional, interactivo. Viajar en un bus y que te toquen no basta, cuando interactúas, por ejemplo, con alguien que viaja también en el bus, sería el contacto funcional. Por tanto, ese contacto tiene que implicar interacción, no solo el rozamiento, sino que tiene que pasar algo más. Sinapsis que generan estructuras.

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Cada vez que el cerebro aprende, está conectando neuronas entre sí y, a partir de lo aprendido, graba memorias y recuerda. Esto es la Teoría de Hebb, que da lugar a los circuitos Hebbianos. Las neuronas están siempre buscando conexiones y, en función de lo que encuentran, conectan o desaparecen. Millones de neuronas o espinas, es donde aprendes.

Si el cuerpo cree que no vas usar algo, lo quita; es decir, no vamos a mantener información si no es bueno para la supervivencia.

¿Qué descubre la neurociencia? Que tres meses de vacaciones para los alumnos es la mejor receta para el fracaso, porque todo lo que no usamos se pierde. Otro ejemplo es el caso de los taxistas de Londres. Se demostró que son los taxistas que más usan el hipocampo y la memoria porque, para mantener la licencia en activo, tienen que saber absolutamente todas las calles. Esa obligación les hace estar muy alerta y ser muy despiertos, con lo cual estamos aprendiendo que nuestro cerebro, todo lo que no usa, lo deshecha.

Todos los que hemos pasado de los cuarenta sabemos algo: más pretendemos saber de algo, más se nos olvida algo que ya sabíamos. Estamos un poco llenos, somos cerebros sabios. Guardamos las cosas en un lugar que no requiere esfuerzo.

Según la edad y las condiciones, guardamos la información en diferentes sitios del cerebro que tienen tiempos de respuesta diferente. Por eso, hay que darle tiempo al alumno para que recupere esa sección de la memoria donde lo guardó. No hay que contestar rápido, tardar en la respuesta no quiere decir que no se sepa, quiere decir que se está buscando.

A medida que aprendes cosas nuevas, pierdes otras. Esto está demostrado, por ejemplo, en personas que pierden la vista o la movilidad. La información que guardaban en esas áreas, pasa a estar en otras. No la han perdido, la han archivado en otro lugar.

Que el saber ocupa lugar está demostrado en términos neurocientíficos también. Por ejemplo, si medimos las zonas del cerebro de un estudiante que tiene que examinarse de medicina, vemos como ha ampliado enormemente un área (el tiempo que dura el estudio) y luego como esta se vuelve a contraer.

Y es que el cerebro es inteligente y sabe muy bien cómo organizar información, memoria y funciones en relación a aquello que es importante y fundamental para la supervivencia.

Por tanto, como ocupa lugar, será muy importante guardarlo o no guardarlo. Excepto cuando sea imprescindible para la supervivencia.

Continución...

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