Calcular cuánto puede valer una empresa exige mirar hacia el futuro. Se estiman sus flujos de caja, se analiza cuánto dinero podría generar y se proyecta su evolución durante los próximos años.
Pero hay una cuestión que no puede ignorarse: un euro que se recibirá dentro de cinco años no vale lo mismo que un euro disponible hoy. El tiempo, la inflación, el riesgo y el coste de oportunidad modifican su valor.
La tasa de descuento permite hacer ese ajuste. Se utiliza para convertir los flujos de caja futuros en su valor actual y es una de las variables más relevantes en cualquier valoración mediante descuento de flujos.
En esta guía encontrarás:
La tasa de descuento es el porcentaje utilizado para calcular cuánto valen hoy unos flujos de caja que se espera recibir en el futuro.
Su función es reflejar el valor temporal del dinero y el riesgo asociado a la inversión. Cuanto más inciertos sean los flujos futuros, mayor suele ser la rentabilidad exigida por los inversores y, por tanto, mayor será la tasa de descuento.
Respuesta rápida: la tasa de descuento permite traer al presente los flujos de caja futuros de una empresa, teniendo en cuenta el tiempo y el riesgo.
En términos generales, el valor actual de un flujo futuro se calcula dividiéndolo entre un factor que depende de la tasa de descuento y del número de periodos que faltan hasta recibirlo.
Esto provoca una relación inversa:
La tasa de descuento se utiliza en decisiones financieras muy diferentes. Puede aplicarse para:
En una valoración de empresas, la tasa de descuento actúa como el puente entre las previsiones futuras y el valor actual del negocio.
No existe una tasa de descuento universal que pueda aplicarse a cualquier empresa o proyecto. Su cálculo depende del tipo de flujo analizado, del riesgo asumido y de la forma en la que se financia la inversión.
Para determinarla correctamente deben seguirse varios pasos.
El primer paso consiste en saber qué tipo de flujo se está valorando.
Cuando se utilizan flujos de caja libres para la empresa, la tasa de descuento habitual es el WACC, ya que estos flujos están disponibles tanto para accionistas como para acreedores.
Cuando se descuentan flujos destinados únicamente a los accionistas, suele utilizarse el coste de los fondos propios.
| Tipo de flujo | Tasa habitual |
| Flujo de caja libre para la empresa | WACC |
| Flujo de caja para el accionista | Coste de los fondos propios |
Utilizar una tasa que no corresponda con el flujo analizado puede distorsionar significativamente el resultado.
La tasa de descuento debe reflejar el riesgo asociado a los flujos futuros. No se exige la misma rentabilidad a una empresa consolidada y con ingresos estables que a un negocio joven, endeudado o expuesto a una gran incertidumbre.
Entre los factores que pueden aumentar el riesgo se encuentran:
A mayor riesgo, mayor rentabilidad esperarán normalmente los inversores.
Las empresas suelen financiarse mediante una combinación de fondos propios y deuda.
Los fondos propios proceden de los socios o accionistas. La deuda incluye préstamos, créditos, bonos y otras obligaciones financieras que generan intereses.
Cada fuente tiene un coste:
La tasa de descuento debe recoger ambos costes según el peso que tengan dentro de la financiación total.
En la valoración de una empresa mediante flujos de caja libres, el método más utilizado es el WACC o coste medio ponderado de capital.
Este indicador combina el coste de los fondos propios y el coste de la deuda, ponderados de acuerdo con la estructura financiera de la compañía.
El WACC procede de la expresión inglesa Weighted Average Cost of Capital. En español se conoce como coste medio ponderado de capital.
Representa el coste promedio que soporta una empresa para financiar su actividad mediante fondos propios y deuda.
Idea clave: el WACC puede interpretarse como la rentabilidad mínima que debería generar la empresa para compensar a quienes aportan su financiación.
Explicación práctica sobre la tasa de descuento y el cálculo del WACC.
Fórmula del coste medio ponderado de capital.
WACC = Ke × E/(E+D) + Kd × (1-T) × D/(E+D)
| Variable | Significado |
| Ke | Coste de los fondos propios o rentabilidad exigida por los accionistas. |
| Kd | Coste de la deuda antes de impuestos. |
| E | Valor de mercado de los fondos propios. |
| D | Valor de mercado de la deuda financiera con coste. |
| T | Tasa impositiva aplicable. |
| E/(E+D) | Peso de los fondos propios dentro de la financiación total. |
| D/(E+D) | Peso de la deuda dentro de la financiación total. |
El coste de los fondos propios representa la rentabilidad que esperan obtener los accionistas por invertir en la empresa.
Uno de los métodos más utilizados para estimarlo es el modelo CAPM, que combina:
En compañías no cotizadas pueden utilizarse datos de empresas comparables para aproximar ese riesgo.
El coste de la deuda es el tipo de interés que la empresa paga por sus préstamos y demás obligaciones financieras.
Cuando existen varias fuentes de deuda, puede calcularse un coste medio ponderado según el importe y el tipo de interés de cada una.
La fórmula del WACC multiplica este coste por (1-T) para reflejar el posible ahorro fiscal derivado de los intereses.
Por ejemplo, si el coste de la deuda es del 6 % y la tasa impositiva es del 25 %:
6 % × (1 - 0,25) = 4,5 %
El coste de la deuda después de impuestos sería del 4,5 %.
En una empresa cotizada, el valor de mercado de los fondos propios suele coincidir con su capitalización bursátil.
Se obtiene multiplicando el número de acciones en circulación por el precio de mercado de cada acción.
En empresas no cotizadas puede estimarse a través de compañías comparables, operaciones similares u otros métodos de valoración.
La deuda utilizada en el cálculo debe incluir las obligaciones financieras que generan un coste explícito.
Puede comprender:
Normalmente no se incluyen las deudas comerciales con proveedores cuando no generan intereses.
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Supongamos que una empresa presenta los siguientes datos:
| Dato | Valor |
| Fondos propios | 800.000 euros |
| Deuda financiera | 200.000 euros |
| Coste de los fondos propios | 10 % |
| Coste de la deuda | 6 % |
| Tasa impositiva | 25 % |
Primero se calcula el peso de cada fuente de financiación:
Peso de los fondos propios: 800.000/(800.000 + 200.000) = 0,80
Peso de la deuda: 200.000/(800.000 + 200.000) = 0,20
Después se aplica la fórmula del WACC:
WACC = (10 % × 0,80) + (6 % × (1 - 0,25) × 0,20)
WACC = 8 % + 0,9 %
WACC = 8,9 %
En este caso, la tasa de descuento estimada sería del 8,9 %.
Esto significa que la empresa debería generar una rentabilidad superior a ese porcentaje para compensar el coste de los recursos utilizados en su financiación.
El resultado no debe analizarse de forma aislada. Una tasa del 8,9 % puede ser razonable para una empresa estable y resultar demasiado baja para un negocio con gran incertidumbre.
| Situación | Interpretación |
| Rentabilidad superior al WACC | La inversión puede estar creando valor. |
| Rentabilidad igual al WACC | La inversión cubre aproximadamente su coste de financiación. |
| Rentabilidad inferior al WACC | La inversión podría estar destruyendo valor. |
Para valorar si la tasa es adecuada conviene compararla con empresas del mismo sector, inversiones similares y condiciones de mercado equivalentes.
La proporción de deuda y fondos propios puede determinarse utilizando diferentes referencias.
Puede utilizarse la estructura que presenta la empresa en sus últimos estados financieros cuando se considera estable y representativa de su situación futura.
También puede emplearse la estructura de empresas comparables cuando se espera que la compañía termine acercándose al comportamiento habitual de su sector.
En otros casos se utiliza la combinación de deuda y fondos propios que la dirección espera alcanzar durante los próximos años.
La elección debe ser coherente con las proyecciones financieras y con la situación real de la empresa. No siempre es correcto trasladar automáticamente los datos del último balance al cálculo del WACC.
En muchas valoraciones se utiliza una única tasa de descuento para todos los flujos proyectados. Es una simplificación razonable cuando el riesgo y la estructura financiera no van a cambiar de forma significativa.
Sin embargo, pueden utilizarse tasas distintas cuando:
Una empresa internacional, por ejemplo, puede valorar cada región con una tasa específica o calcular una tasa media ponderada según el peso de cada mercado.
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Utilizar valores contables sin comprobar su relevancia
El WACC debería calcularse preferentemente con valores de mercado de la deuda y de los fondos propios.
Incluir deuda comercial sin coste
La financiación ordinaria de proveedores no suele formar parte de la deuda financiera utilizada en la fórmula.
Olvidar el efecto fiscal de la deuda
El coste de la deuda debe ajustarse mediante el término (1-T), siempre que el ahorro fiscal resulte aplicable.
Aplicar el WACC a cualquier flujo
La tasa debe ser coherente con el tipo de flujo que se está descontando.
No revisar las hipótesis
Pequeños cambios en la tasa de descuento pueden modificar significativamente el valor final de la empresa.
Calcular una tasa de descuento es solo una parte del análisis. Para interpretar correctamente el WACC, valorar inversiones y tomar decisiones con mayor criterio, necesitas comprender cómo se conectan las finanzas con la estrategia de la empresa.
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Determinar la tasa de descuento no consiste en elegir un porcentaje de forma arbitraria. Exige comprender el riesgo de la empresa, el origen de su financiación y el tipo de flujo que se está valorando.
El WACC ofrece una referencia útil cuando se descuentan flujos de caja libres para la empresa, pero su resultado depende de la calidad de los datos y de las hipótesis utilizadas.
Una diferencia aparentemente pequeña en la tasa puede cambiar de forma notable la valoración final. Por eso, más que buscar una cifra exacta, el objetivo debe ser construir una tasa razonable, coherente y defendible.
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muy bueno