Universidad Rey Juan Carlos

Valores, recorrido y reconocimiento internacional de Latino américa

Valores, recorrido y reconocimiento internacional de Latino américa

Es más que un concepto meramente geográfico (no olvidemos que los países latinoame­ricanos no se distribuyen únicamente en Sudamérica o Centroamérica) América Latina hace referencia a un área cultural que cubre las naciones de cultura latina del continente americano.

Tal vez esta sea la definición más aproximada al concepto Latinoamérica y, sin embargo, hablar de una misma área cultural que engloba a países tan diversos, con realidades po­líticas y socioeconómicas tan distintas, e incluso con diferentes lenguas, hace paradójica esta definición.

El concepto América Latina tiene en realidad un fuerte componente histórico que hace referencia a la cultura de los conquistadores y de los colonizadores españoles y portugue­ses y que, al mismo tiempo, deja de lado al indigenismo, que también forma parte de la identidad de las naciones de este subcontinente.

Históricamente, se han dado en la región varios movimientos políticos y sociales que han apostado por la construcción de una identidad común.

Tal y como recoge el autor Víctor H. Ramos en su publicación ¿Existe una identidad lati­noamericana? Utopía y praxis latinoamericana, «el concepto de América Latina se utilizó por primera vez el 22 de junio de 1856 en París, en una conferencia de Francisco Bilbao. Se publicó por primera vez en la revista francesa Revue de Races latines en 1861, año de la in­vasión francesa de México liderada por el Emperador Maximiliano II dentro del proyecto geopolítico de la Francia latina contra los sajones, para “unir” los países de “raza” latina, “espiritualistas” y de “cultura superior” en contra de la expansión de los Estados Unidos sajones, “materialistas” y bajamente “utilitaristas”».

El político, pensador, ensayista e ideólogo peruano Haya de la Torre (1895- 1979), líder y fundador del Partido Aprista Peruano, propuso una nueva denominación para la región, “Indoamérica”, para referirse a una América unida donde no existieran diferencias entre los pueblos de la región. Su propuesta política aspiraba a lograr la unidad continental iberoamericana y unir esfuerzos contra el subdesarrollo en todas sus manifestaciones.

En su libro La defensa continental, Víctor Raúl Haya de la Torre explicaba el porqué de este término:

«Después de una detenida verificación, mantengo mis conclusiones de hace once años: el término “Hispano o Ibero América”, y sus derivados “hispano o iberoamericano” o “his­pano o ibero americanismo”, corresponden a la época colonial. Son vocablos de un signi­ficado pretérito y ya anacrónico. Se refieren a una América exclusivamente española –o portuguesa cuando del vocablo Ibérico se trata–, e implican el desconocimiento de las in­fluencias posteriores a la Colonia, que han determinado nuevas modalidades en nuestro Continente. La leyenda negra antiespañola está operando aquí en el intento de ruptura definitiva con todo lo que tenga que ver con España y con la época colonial. En el fondo, la independencia de España significa asumir la negatividad de España, esto es, asumir la leyenda negra antiespañola.

El término “América Latina” y sus derivados “Latinoamérica” y “latino americanismo” son más amplios, más modernos. Corresponden cronológicamente, al siglo XIX. Abarcan todo lo español y portugués de nuestra historia, sin excluir el aporte africano, porque incorpo­ran a Haití, que habla francés, a nuestra gran familia continental.

Pero el término “Indoamérica” es más amplio, va más lejos, entra más hondamente en la trayectoria total de nuestros pueblos. Comprende la prehistoria, lo indio, lo ibérico, lo lati­no y lo negro, lo mestizo y lo “cósmico” –digamos, recordando a Vasconcelos–, manteniendo su vigencia frente al porvenir. Es término “muy antiguo y muy moderno”, que corresponde justamente a la presente etapa revolucionaria de nuestra América, apenas iniciada en México, en que aparece la gran síntesis de la oposición de los contrarios que impulsa el devenir de nuestra historia.»

                                                    bandera-indoamérica

                                                                                   Bandera propuesta para la región Indoamérica

Desde la etapa de la colonización, las naciones que conforman lo que ahora conocemos como Latinoamérica parecen haber librado una batalla continua por reconstruir una civi­lización para su propia patria que respondiera a sus particularidades históricas e intereses al tiempo que trataban de encontrar posibles vías colaboración de carácter supranacional como solución a los problemas comunes a todos los países de la región.
Más recientemente se han dado iniciativas comunes para la articulación política, cultural e de un proyecto supranacional como los siguientes:

Comunidad Sudamericana de Naciones

Proyecto político que pretende la cooperación política, la integración comercial y com­plementación productiva, la integración energética, y la integración física de los países de América del Sur.

Asociación Latinoamericana de Integración (Aladi)

Grupo de integración latinoamericano constituido en 1980 a través del Tratado de Mon­tevideo, que integra a trece países miembros (Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Colombia, Cuba, Ecuador, México, Panamá, Paraguay, Perú, Uruguay y Venezuela). Persigue la crea­ción de un área de preferencias económicas en la región con el objetivo final de lograr un mercado común latinoamericano.

Panamericanismo o integración americana

Movimiento diplomático, político y económico que busca crear, fomentar y ordenar las relaciones, la asociación y cooperación entre los países americanos.
No logró alcanzar el propósito inicial de liberalizar el intercambio comercial entre los países americanos, aunque sí progresaron otras propuestas de colaboración que se mate­rializaron en organismos como el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y la Organi­zación de los Estados Americanos (OEA).

Alternativa Bolivariana para América Latina

Una iniciativa de integración para los países de América Latina y el Caribe promovida por la República Bolivariana de Venezuela, inspirada en el propósito de Simón Bolívar de “ver formar en América la más grande nación del mundo, menos por su extensión y riqueza que por su libertad y gloria”.

Mercosur

Proceso de integración regional promovido inicialmente por Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay, al cual se incorporaron en fases posteriores Venezuela y Bolivia. Su objetivo principal es propiciar un espacio común que genere oportunidades comerciales y de in­versiones a través de la integración competitiva de las economías nacionales al mercado internacional.

                        mercosur-en-conjunto

Comunidad Andina de Naciones

Organización sub-regional con personalidad jurídica internacional formada por Bolivia, Colombia, Ecuador, Perú y Venezuela y por los órganos e instituciones del Sistema Andi­no de Integración (SAI). Logró ser Zona de Libe Comercio en 1993.

Sistema de Integración Centroamericana (SICA)

Marco institucional de la Integración Regional Centroamericana creado por los estados de Costa Rica, El Salvador, Guatemala, Honduras, Nicaragua, Panamá.

Posteriormente se adhirieron como miembros plenos Belize, en el año 2000 y, a partir de 2013, la República Dominicana.

Constituido en 1991, tiene por objetivo fundamental la “realización de la integración de Centroamérica, para constituirla como Región de Paz, Libertad, Democracia y Desarrollo”.

Uno de los temas de integración que contempla el SICA es el Turismo. Para facilitar y estimular el desarrollo del turismo sostenible en toda la región Centroamericana se creó el Consejo Centroamericano de Turismo (CCT). Este organismo desarrolla un plan es­tratégico para mejorar el posicionamiento de Centroamérica como un multidestino en los mercados internacionales, así como para unificar las estrategias de promoción de los países representados y mejorar la oferta turística regional, haciéndola más sostenible, competitiva y de calidad.

Del CCT depende la Agencia de Promoción Turística de Centroamérica, CATA por sus siglas en inglés, que una entidad mixta (público/privado), de carácter técnico, que se en­carga desde el año 2002 de implementar la estrategia regional en cuanto a participación conjunta en ferias internacionales de turismo, promoción, marketing, publicidad y rela­ciones públicas.

Uno de los principales logros de la CATA es haber conseguido posicionar la marca regio­nal Centroamérica como un multidestino turístico.

Centroamérica, tan pequeña, tan grande”, es la campaña a través de la que los siete paí­ses centroamericanos (Belice, Guatemala, Honduras, El Salvador, Nicaragua, Costa Rica, Panamá) comenzaron a promocionarse de forma conjunta.

El eslogan hace alusión al hecho de que esta región reúne en solo un uno por ciento del territorio mundial el 8% de reservas naturales de todo el mundo y 17 maravillas del mundo calificadas como Patrimonio de la Humanidad por la Unesco.

La oferta turística centroamericana, recogida en la página web www.visitcentroamerica.com, se presenta bajo productos multidestino con marca Centroamérica como:

  • La ruta colonial y los volcanes que recorre Centroamérica desde la Antigua Gua­temala, hasta Panamá.
  • La ruta de Patrimonio Unesco, que incluye la visita a los sitios declarados Patrimo­nio mundial por la Unesco en los siete países.
  • La ruta “Mundo Maya”, centrada en la historia de la civilización maya, que incluye la visita a los sitios arqueológicos pertenecientes a la cultura maya en Guatemala, Belice, Salvador y Honduras.
  • La ruta de las ciudades coloniales, que se centra en la arquitectura, edificios y pa­trimonio histórico de ciudades de pasado colonial español.
  • La ruta de los pueblos indígenas ancestrales, que propone conocer de primera mano su cultura, tradiciones y lenguas.

Más del 90% del turismo que ha recibido esta región procede de Estados Unidos, pero la CATA se ha propuesto dar a conocer la oferta turística de Centroamérica en Europa. Has­ta el momento, solo el 9% de los turistas que recibe la región son europeos.

El target europeo es relevante para los países centroamericanos porque es un público que valora la oferta turística sostenible y que permanece durante varios días en cada ciudad o pueblo que visita, contribuyendo así a las economías locales de cada país. 

                                           

Uno de los principales retos a los que se enfrenta esta región a la hora de atraer a más turistas internacionales es la conectividad entre los diferentes países. Hasta la fecha, los turistas suelen acudir con paquetes turísticos que incluyen los traslados, pero el precio de los vuelos internos en Centroamérica no es tan competitivo como lo son los vuelos entre capitales europeas por poner un ejemplo, por lo que al final el viaje puede resultar caro incluso para un turista europeo acomodado.

La iniciativa de promoción conjunta Centroamérica es sin duda un buen ejemplo de cómo varios países pueden intentar construir una marca común y sacar el máximo provecho de ello. También de los obstáculos que encuentran al intentar hacerlo. Y, si esto ocurre con siete países que ocupan solo 523.000 kilómetros cuadrados, imaginemos lo complicado que resulta coordinar y construir la imagen de marca de casi un continente al completo, por mucho que las similitudes históricas y culturales de los pueblos latinoamericanos hayan llevado a crear la idea de América Latina como una patria grande común.

Los países centroamericanos tienen además muchos más puntos en común que los que pudieran encontrarse entre las naciones latinoamericanas en su conjunto. Algunos de esos puntos en común son:

  • Todos compiten por una porción del mercado norteamericano.
  • Encuentran una fuerte competencia en México y el Caribe.
  • Recursos limitados para la promoción turística, lo que hace más práctico compartir recursos y cooperar.
  • Falta de identidad en los principales países emisores de turistas (tal vez con la excepción de Costa Rica).
  • Predisposición y preocupación por la preservación de los recursos naturales.
  • Falta de infraestructura hotelera adecuada – tanto a a nivel de resorts como para convenciones y congresos- y, como consecuencia, baja competitividad frente a des­tinos competidores.
  • Alto costo relativo de las tarifas aéreas entre los países de la región y desde los principales mercados emisores internacionales.
  • Escasa colaboración entre los sectores público y privado.
  • Problemas de inseguridad.
  • Insuficiente capacitación de recursos humanos.

Volviendo al posicionamiento conjunto de Latinoamérica, es preciso considerar que la construcción de una identidad supranacional es un trabajo de años que aún es asignatura pendiente en regiones como Europa.

Y si bien es cierto que los esfuerzos por construir una Europa unida no quedan tan aleja­dos en el tiempo como en el caso de América Latina, resulta sumamente complejo cons­truir una identidad común para una veintena de países que se distribuyen en más de veinte millones de kilómetros cuadrados de superficie (13,5% de la superficie emergida del planeta), con grandes variaciones lingüísticas, climáticas, económicas, étnicas, políticas y sociales.

Lo cierto es que, de forma generalizada, los países que engloba el término Latinoamérica se relacionan con economías en vías de desarrollo, en proceso de industrialización o, en el mejor de los casos y más recientemente, como economías emergentes.

Por supuesto esta catalogación facilita una serie de ideas preconcebidas no solo sobre el imaginario colectivo de los ciudadanos de una nación, sino también en la imagen con la que ésta se presenta hacia el exterior, tal y como veremos en los siguientes apartados.

Para entender esa imagen preconcebida que el resto de las culturas tiene de Latinoamé­rica, resulta útil analizar algunas de las características comunes a la mayor parte de los países latinoamericanos.

Entre las más evidentes figuran algunas de las siguientes:

  • Urbanización y desarrollo concentrado formando grandes y populosas urbes con periferias más empobrecidas.
  • Desigualdad social y pobreza.
  • Territorios muy amplios, ricos en recursos naturales y materias primas que son producidas y exportadas internacionalmente, aunque no siempre explotadas por gobiernos o empresas nacionales.
  • Alta influencia económica de los Estados Unidos de Norteamérica, con algunas economías dolarizadas.
  • Imitación de conductas sociales propias del “American way of life” con la globali­zación económica como principal causa.
  • Culturas indígenas descendientes de las grandes civilizaciones azteca, maya e inca aún presentes, en mayor o menor medida, en casi todos los países con sus corres­pondientes lenguas vernáculas.
  • Sentimiento patrio generalizado.
  • Folclore y tradiciones populares aún en práctica, que se han conservado intactas en algunos países, con un background cultural unificador y común por haber sido territorios coloniales de España, Portugal y Francia.
  • Mestizaje social.
  • Religiosidad y mezcla de ritos religiosos y supersticiones vinculadas a costumbres propias.

Analizados los puntos en común, cabe preguntarse qué impide entonces que se haga efectiva la integración latinoamericana. Desde el punto de vista histórico podría afirmar­se que la integración de Latinoamérica es un proceso que nunca ha logrado ser comple­tado por varios motivos.

Entre ellos, Luís Maira, autor del libro “La política internacional subnacional en América Latina” señala:

  • Escasez de recursos.
  • Poca voluntad política.
  • Mínima institucionalidad.

Este mismo autor señala que las claves del éxito para la construcción de cualquier pro­puesta de carácter supranacional son:

  • Buen entendimiento de los gobiernos.
  • Demarcación clara de los límites territoriales entre las naciones.
  • Aumento de las exportaciones y tratados de comercio entre los países.
  • Búsqueda y apuesta por los temas que faciliten la integración y fortalezcan los vínculos subnacionales como puede ser la promoción turística conjunta de circui­tos turísticos que involucran a varios países. Sirvan como ejemplos los esfuerzos por coordinar servicios y facilidades para atraer al visitante extranjero llevados a cabo por Argentina, Paraguay y Brasil en la triple frontera de Iguazú; o, en el caso de Chile y Argentina, para promocionar la región de la Patagonia como un destino integrado.

No se puede decir que la idea de conformar una marca país latinoamericana haya sido descartada, pero lo cierto es que queda muchísimo camino por recorrer para lograrlo.

De hecho, en junio de 2015 se celebró una reunión en Buenos Aires, Argentina, de representantes de la marca-país de 16 naciones latinoamericanas - Bolivia, Brasil, Chi­le, Colombia, Costa Rica, Cuba, Ecuador El Salvador, Guatemala, Honduras, Panamá, Perú, República Dominicana, Uruguay y Venezuela- para compartir experiencias vinculadas a la implementación de esta herramienta competitiva y para analizar la viabilidad de con­sensuar y hacer realidad la integración de una marca-país latinoamericana que aglutine todos los valores comunes de la región.

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