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Realidades de la ética medioambiental

Realidades de la ética medioambiental

“La ética medioambiental, por tanto, aporta una serie de argumentos referidos a la conservación del planeta y dirigidos a las prácticas de las personas. Se trata de consideraciones fundamentales para la toma de decisiones ambientales, establecer prioridades en investigaciones y estudios, publicar resultados de impactos ambientales y establecer políticas.”

Recomendación leer:

Ecocentrismo

La perspectiva de Taylor ha sido considerada por algunos demasiado individualista y limitada ya que no tiene en consideración la existencia de interconexiones entre los seres vivos entre ellos y de estos con el medio; por lo tanto, no considera la entidad ecosistema.

Otros pensadores, entre los cuales Holmes Rolston, han ampliado sus consideraciones y, finalmente, han optado por filosofías más holísticas, incluyendo en el concepto de ética y moral a entidades como ecosistemas.

Entre las principales características de esta corriente de pensamiento, se pueden destacar algunas como su inspiración en la ecología, el reconocimiento de la estética, la necesidad de superar lo descriptivo para pasar a lo normativo y la pretensión del establecimiento de una justicia ambiental.

La ética de la Tierra

Aldo Leopold es el padre de esta corriente que, en su publicación A Sand County Almanac, criticó el antropocentrismo en sentido amplio haciendo referencia negativamente a la ilusión optimista en la tecnología y al materialismo y consumo. De acuerdo con Leopold, en occidente, existe una contraposición entre el hombre dominador y la naturaleza dominada:

“La ética de la Tierra en palabras se construye a partir de la naturaleza, no del hombre. El sujeto moral es ahora el ‘ser ecológico’ y las leyes morales son dictadas por otras leyes, las naturales. Algo es justo cuando tiende a conservar la integridad, la estabilidad y la belleza de la naturaleza, y es injusto cuando la destruye o perturba (…).

El obstáculo clave que es necesario suprimir para liberar el proceso evolutivo capaz de darnos una ética es simplemente este: dejar de pensar en el uso apropiado de la Tierra como un problema exclusivamente económico. Examinar cada cuestión en términos de lo que es correcto en los aspectos ético y estético, además de que sea económicamente productivo. Una cosa es correcta cuando tiende a preservar la integridad, estabilidad y belleza de la comunidad biótica. Es incorrecta cuando no tiende a esos fines.”

La ecología profunda (Deep Ecology)

Arne Naess es quien crea el pensamiento de la ecología profunda. Se trata de una propuesta que se opone a una ecología superficial, basada en las visiones neutralistas de esa ciencia.

Es presentada como una plataforma de principios no solo conceptuales, sino más propiamente prácticos, cuyo acercamiento puede llegar de diferentes filosofías (Naess - “ecosofía T”). Es por esto que podría ser considerada tanto un movimiento filosófico como una especie de activismo ecologista. Expone una crisis ecológica continua y responsabiliza de esta un problema de carácter y cultura que exige un cambio que vaya más allá de la simple gestión ambiental y proceda desde los ámbitos individuales, pero también desde el social, ético y político.

Según la ecología profunda, el individuo y su ambiente son lo mismo desde perspectivas diferentes. Los defensores de esta, se distancian un poco del empirismo y la ciencia ecológica, aun manteniendo relación con esta, y no consideran oportuno el enfoque tecnocrático para la solución de problemas ambientales.

De acuerdo con Naess, Sessions y Devall, los puntos básicos de esta ideología son:

  1. Tanto la vida humana como la no humana tienen valor intrínseco (con independencia del valor instrumental).
  2. La riqueza y diversidad de las formas de vida tienen un valor en sí y contribuyen al florecimiento de la vida humana y no humana.
  3. Los humanos no tenemos derecho a reducir la riqueza y diversidad de las formas de vida salvo por necesidades vitales.
  4. La interferencia de los humanos en la naturaleza es ya excesiva y, lo que es peor, va a más.
  5. El florecimiento de la vida humana y de las culturas es compatible con un descenso sustancial de la población humana. El florecimiento de la vida humana lo exige.
  6. Para que mejoren las condiciones de vida, se requieren cambios políticos que afectan a las estructuras económicas, tecnológicas e ideológicas básicas.
  7. Los cambios ideológicos afectan principalmente al aprecio de la calidad de vida, más que del alto nivel de vida.

Paradigma actual y perspectiva futura

Más allá de las corrientes vistas anteriormente, nos encontramos con el humanismo. Seguramente se trate de la postura más coherente que intenta dar una respuesta a todas las críticas surgidas en relación con la falta de coherencia y fanatismo, atribuidos a las corriente fisiocéntricas.

Esta corriente reconoce el valor intrínseco de la Tierra e integra la necesidad de no menospreciar el hombre, sino de tenerlo en cuenta en su singularidad. Una de las principales diferencias entre el antropocentrismo y el humanismo reside en el cuidado de la naturaleza y no su explotación, aunque admite la utilización para la vida del humano y entiende que la relación entre ambas partes tiene un carácter moral.

Dentro del marco de las corrientes humanistas, nos podemos encontrar con diferentes ideas pero, seguramente, la corriente a destacar es la de la ética de la responsabilidad, cuyo creador fue Hans Jonas.

 Jonas afirma que la orientación hacia la perpetuación de la vida, finalidad de acuerdo con el de la naturaleza, es un bien en sí mismo y que otorga, por tanto, un valor propio a la naturaleza; valor que debe ser reconocido y respetado por el hombre, no descuidado, ya que el primer imperativo de Jonas es el mantenimiento de las condiciones que aseguren la existencia humana en el futuro.

Aparecen ahora unos parámetros no descuidables como la técnica y la tecnología, amenazas tanto para la Tierra como para el hombre. En relación con estos, Jonas hace referencia a la necesidad de visualizar los efectos de la tecnología en el futuro, al deber de reaccionar con el temor adecuado a imágenes de un mal lejano en el tiempo y/o en el espacio, a la necesidad de educar nuestras almas para dejarse afectar por el pensamiento de fortunas o calamidades futuras:

“Obra de tal manera que los efectos de tu acción no sean destructivos para la futura posibilidad de esta vida.” Hans Jonas

A continuación, se indican los principales argumentos de H. Jonas:

  1. La acción del humano sobre la naturaleza va contemplada en un amplio horizonte temporal y espacial.
  2. Responsabilidad al centro de la ética, ya que nuestras obras tienen efectos prolongados en el tiempo.
  3. Futurología científica, la responsabilidad y el poder tienen que ser directamente proporcionales.
  4. Incluso si conseguimos extrapolar, a partir de los datos disponibles, algunas de las consecuencias de nuestras acciones potenciadas por la tecnología, siempre nos quedaremos corto.
  5. Aplicación de una heurística del temor frente a la ilusión optimista en el futuro.
  6. Lo que debemos preservar a toda costa determina lo que debemos evitar a toda costa.

Ética ambiental y gestión de recursos naturales

La ética ambiental se dirige a la interiorización y aplicación de principios morales para la gestión de los recursos naturales con el fin de preservar estos no solo para (desde un punto de vista antropocéntrico) poder disfrutar y aprovecharse de ellos, sin diferenciarlos en función de valores de importancia u estéticos y considerando su valor intrínseco.

Se han podido observar los diferentes enfoques de la ética ambiental y su relación y puesta en valor de los recursos naturales, así como los principios a tener en consideración sin perder de vista el objetivo general, la conservación del medio ambiente.

Ética y sustentabilidad

El concepto de desarrollo sostenible fue definido en 1987 por la comisión Bruntland y hacía referencia a un desarrollo que asegura las necesidades del presente sin comprometer la capacidad de las futuras generaciones para enfrentarse a sus propias necesidades. Existen diferentes ideas sobre la inclusión de una perspectiva antropocéntrica en este concepto, aunque verdaderamente se considera que no se ha tenido demasiado en cuenta la ética ambiental. Sin embargo, pensando en la sostenibilidad como un estado de equilibrio entre parámetros ambientales y sociales en el marco de una viabilidad económica, de alguna forma se puede pensar que se haya incluido especialmente desde la perspectiva social, aunque inconscientemente probablemente, una cierta consideración ética que inevitablemente tiene un matiz ambiental.

El lema: “Piensa globalmente y actúa localmente”, seguramente conocido, hace referencia a la necesidad de la incorporación de dimensiones territoriales con el fin de conseguir los objetivos citados, ya que desarrollo sostenible y desarrollo territorial van de la mano.

“En la naturaleza, la mejor política es ser lo más conservador posible.” Werner Heidelberg

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