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La crisis financiera internacional en el sector turístico

La crisis financiera internacional en el sector turístico

Los efectos negativos en el turismo nacional ocasionados por algunos acontecimientos de crisis, se han visto agravados por la crisis económica y financiera que golpeó la economía mundial en el año 2008 y que aún se siente en prácticamente todos los países.

¿Qué hicieron los gobiernos ante el pánico financiero?

Rescataron a los bancos e inyectaron liquidez monetaria para que los bancos pudieran prestar dinero a empresas y consumidores, pero esto último no sucedió. Los bancos congelaron los créditos a los consumidores y a las empresas.

Como la gente empezó a consumir menos, las empresas vendían menos y, por tanto, optaron por despedir a trabajadores. Así fue el inicio de la Gran Recesión.

La crisis actual

A diferencia de anteriores episodios de crisis, la actual ha tenido un impacto a nivel internacional, debido fundamentalmente a la globalización económica, tecnológica, social y cultural que se ha ido imponiendo desde la segunda mitad del XX.

En lo referente al sector turístico, la Gran Recesión ha afectado tanto a destinos maduros como emergentes. El impacto ha sido más intenso que en otras crisis; la caída ha sido muy rápida y la recuperación algo más lenta de lo previsto inicialmente, aunque para nada comparable con las dificultades de crecimiento que están encontrando otros sectores. Además, tiene la particularidad de que, por primera vez, el factor desencadenante de la crisis es ajeno a cuestiones relacionadas con seguridad.

En comparación con otras crisis que afectaron al sector turístico la “Gran Recesión”, perjudicó a más países y tumbó los niveles de llegadas internacionales de turistas por un motivo ajeno al propio sector, principalmente económico: los consumidores vieron mermada su capacidad de ahorro y recortaron su gasto en vacaciones ya fuera por motivos reales o por la desconfianza en los mercados y el miedo a perder su puesto de trabajo.

A nivel regional, según los datos de la Organización Mundial del Turismo, los efectos de la crisis fueron los siguientes:

  1. Destinos europeos: Con relación al año anterior, 2009 registró un descenso superior al valor mundial tanto en llegadas (5,6%) como en ingresos (6,6%). Las subregiones de Europa Central y Oriental fueron las más afectadas, con lo que ello supone a nivel de desempeño global, pues no olvidemos que estos destinos aportan más de la mitad de las llegadas mundiales.
  2. Región Asia y Pacífico: Descenso inferior al total: un 1,7% en llegadas y un 1,2% en ingresos. Especialmente notable (7,2%) fue la caída de ingresos en el Sureste Asiático.
  3. América: Descenso de llegadas ligeramente superior al total (4,7%), con un descenso sustancial de los ingresos (9,6%), especialmente en América del Norte (11,9%). Los destinos de Sudamérica fueron los mejor parados, con un descenso del uno por ciento en llegadas e ingresos.
  4. África: La única región que no registró descenso de llegadas, aunque sus ingresos cayeron un 6%.
  1. Oriente Medio: Registró también descenso en llegadas (5,4%) e ingresos (3%), cifras que no han logrado recuperarse como se esperaba debido al estallido de la crisis de la primavera árabe.

La crisis para los diferentes agentes turísticos

La recesión se dejó notar más en unos canales de distribución turísticos que en otros, aunque en general todos vieron la necesidad de repensar sus estrategias y reforzar su valor en la cadena de suministro.

Procedemos a su análisis:

  1. Turoperadores y agencias de viajes: Perdieron preponderancia como coordinadores e intermediarios de los distintos bienes y servicios del producto turístico ofrecido a los clientes. En sectores como el turismo de lujo y el de los destinos exóticos su papel varió poco. Por ejemplo, los operadores de cruceros siguieron creciendo en reservas y ganancias inclusive en los meses más críticos de la crisis en 2009. No sucedió lo mismo con la comercialización de otro tipo de viajes, que dejaron de contratarse a través de las agencias según fue aumentando la penetración de Internet en países emisores de turistas. El factor ahorro fue determinante para que el turista se convenciera de que podía ocuparse por sí mismo de preparar y contratar los distintos servicios. Sin embargo, no se debe subestimar esta nueva fórmula de contratación, que se ha convertido en una tendencia que no responde únicamente a una cuestión de precios. Prueba de ello es que, turoperadores y agencias se metieron de lleno en una guerra por bajar tarifas para intentar defenderse en el mercado y, a pesar de todos los esfuerzos, esa estrategia no les devolvió el papel protagonista que tenían antes de la crisis.
  2. Hoteles: La primera respuesta del sector hotelero ante la caída de las tasas de ocupación fue bajar los precios de la habitación. Esta estrategia ensanchó aún más la brecha existente entre dos tendencias del mercado muy opuestas en las que los grandes grupos hoteleros volcaron sus esperanzas de recuperación: la alta gama y el segmento low cost. Los hoteles del sector lujo sí se vio resentida por la crisis, ya que su principal público –el cliente de empresa- se sumergió en un estricto plan de contención del gasto. Las empresas recortaron la frecuencia y duración de los viajes de negocios, e incluso llegaron a suspenderlos, apostando por fórmulas alternativas para mantener reuniones como por ejemplo las videoconferencias a través de Internet. Por otro lado, el segmento de hoteles de bajo coste, apartamentos turísticos, albergues y campings mantuvieron sus cifras positivas, e incluso crecieron por encima de la media, especialmente en el cuarto trimestre de 2008.
  3. Transportes: La industria del transporte también ha notado los efectos de la crisis financiera internacional. Por un lado, el precio del combustible no ha dejado de subir; por otro, la incapacidad de ahorro de los consumidores hace que estos se decanten por destinos más cercanos y económicos. El transporte aéreo ha sido, sin lugar a dudas, uno de los grandes perjudicados de esta crisis, arrastrando a numerosos actores interdependientes, no solo del sector turístico, sino también de otras industrias que sostienen muchos puestos de trabajo. Teniendo en cuenta el empleo indirecto y el inducido, se calcula que el sector de la aviación civil emplea a más de 15 millones de personas.

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