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¿De qué trata el Lean Six Sigma?

¿De qué trata el Lean Six Sigma?

Se puede definir como una técnica de organización o de gestión en sí misma, pero que despliega su máximo potencial al combinarse con el resto de técnicas del Lean Manufacturing, en cuyo caso suele denominarse como Lean Six Sigma (LSS).

Fundamentalmente dirige sus esfuerzos hacia una mejora de procesos, con la finalidad de eliminar los defectos surgidos en los productos involucrados en ellos. Busca el principio de “cero defectos”, lo que en la práctica se traduce en que su aplicación debería garantizar, en su nivel más óptimo, un valor máximo de 3,4 defectos por cada millón de unidades producidas (3,4 DPMO) o, lo que es lo mismo, garantizar una eficiencia del 99,99966%. Por ejemplo, en una fábrica dedicada a la producción de ejes, de cada millón producido, únicamente entre tres y cuatro ejes, serán desechados al final de la línea de producción.

Con esta consideración inicial, se puede deducir que su objetivo principal es evitar que un producto defectuoso llegue al cliente final. Es importante indicar que, en este contexto, se entenderá como producto defectuoso todo aquel que no entre dentro del margen admisible por el cliente (tolerancia). Six Sigma no sólo es aplicable en un entorno de producción industrial, sino que se puede orientar, con un enfoque más filosófico, a otras áreas de negocio dentro del sector servicios como ventas, atención al cliente, restauración o recursos humanos.

Dicho esto, es razonable pensar que Six Sigma tiene fuerte relación con variables estadísticas como la desviación típica estándar (σ) y con otros conceptos estadísticos como la distribución normal o campana de Gauss. En el campo de la fabricación, se utilizan para expresar la proporción de productos que entran y que no entran en tolerancia al finalizar su producción, es decir, para controlar la variabilidad de la producción.

Esta técnica tiene una base matemática y científica, pero además incide sobre la raíz de los problemas detectados, para subsanarlos y evitar que se conviertan en reiterativos.

Esto lo consigue basándose en las cinco etapas (DMAIC):

  1. Definir (D: del inglés define)
  2. Medir (M: del inglés measure)
  3. Analizar (A: del inglés analyze)
  4. Mejorar (I: del inglés improve)
  5. Controlar (C: del inglés control)

La razón principal de no incluirse el Six Sigma dentro de las técnicas Lean, es que Lean Manufacturing incide sobre los despilfarros detectados de manera rápida y directa, mientras que Six Sigma lo hace sobre los factores causantes de la variabilidad de los productos, para evitar su repetición. Six Sigma está a un nivel superior que los convencionales programas de mejora.

Su implantación exige, mucha dedicación e inversiones, que normalmente exigen realizar estudios de viabilidad económica, ya que no en todos los casos la implementación de esta técnica aporta el mismo rendimiento en lo que al balance económico se refiere. Cabe recordar que su instauración es un proceso lento, muchas veces costoso, que supone una nueva cultura en la empresa y que han de asumir todos los departamentos de la organización. Sus principios han de formar parte del pensamiento de todas y cada una de las personas integrantes de la compañía en todos sus niveles.

Principios del Six Sigma

La finalidad última del Six Sigma es reducir los fallos o defectos de los productos a un nivel prácticamente nulo. Esta idea va orientada a lograr una plena satisfacción del cliente, al que no le llegarán piezas que no cumplan con los estándares de calidad establecidos. Por lo tanto, Six Sigma es una técnica organizativa que afecta a la compañía en su totalidad, y que va orientada plenamente al cliente.

Dicha orientación desemboca en un funcionamiento óptimo en el que se combina una ampliación del margen de beneficio de la actividad empresarial con una satisfacción máxima de los clientes finales.

La idea se basa en implementar mecanismos que minimicen costes y eliminen procesos sin valor añadido, así como en maximizar la calidad y satisfacer las necesidades del cliente. Esto tendrá lugar una vez que todos los individuos de la compañía estén “educados”, es decir que hayan asumido que los cambios producidos durante el período de asentamiento del Six Sigma han sido necesarios.

Estos cambios van dirigidos, principalmente, a establecer nuevas metodologías normalizadas de organización y producción con las que se controlen los procesos con el fin de optimizarlos en todos los aspectos.

Para ello, esta nueva cultura organizativa se basa en los siguientes principios caracterizadores:

  1. Compromiso de los líderes. En este modelo de gestión empresarial, la implicación de los grandes líderes y máximos responsables de cada área de la compañía será de crucial importancia.

La toma de decisiones de estos, estará condicionada al respeto de las premisas de esta nueva cultura de manera indefinida. Toda la estructura directiva dirigirá sus esfuerzos a la creación de grupos y proyectos de mejora interna de procesos.

  1. Entrenamiento y educación. Los principales actores dentro de la cultura Six Sigma recibirán una formación específica que les habiliten para liderar y asesorar en los proyectos de mejora.
  2. Orientación total a clientes. La cultura Six Sigma trata de producir sin defectos y en base a las necesidades particulares de cada cliente. Para ello se requiere un minucioso estudio de dichas necesidades, que guie a la compañía y la oriente hacia el camino adecuado para mejorar sus procesos en función de las mismas.
  3. Apoyo en datos objetivos. Esta metodología, frecuentemente, se ve apoyada en datos numéricos estadísticos relativos a la calidad con la que se está produciendo y a las necesidades del cliente.
  4. Reconocimiento del trabajo. El Six Sigma, mantiene premisas, similares al Lean Manufacturing (más aún cuando se combinan). Este es el caso del reconocimiento y recompensa del trabajo bien hecho en todos los ámbitos de la compañía.
  5. Resultados a largo plazo. Otro caso de similitud con el Lean Manufacturing, es que la implementación del Six Sigma es un proyecto largo y costoso, que aportará beneficios a nivel de cuenta de resultados tras varios años de esfuerzo.
  6. Comunicación. La filosofía Six Sigma impondrá una cultura de comunicación constante y abierta a través de todos los departamentos de la compañía, pero también exigirá un alto nivel de comunicación con los clientes.

El objetivo de estos niveles de comunicación será alcanzar un amplio conocimiento de las necesidades de mejora de cada departamento, pero también de las necesidades reales de todos y cada uno de los clientes.

Toda empresa regida por la filosofía del Six Sigma ha de respetar los siete principios descritos, ya que son las bases principales que sustentan este modelo organizativo.

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