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Protocolo y etiqueta: Asesoría de imagen

Protocolo y etiqueta: Asesoría de imagen

“Proporcionar una imagen positiva servirá como apoyo favorable para el mensaje que queremos transmitir.”

No es ninguna novedad decir que el aspecto físico de una persona la determina y la condiciona en el entorno en que vive. Es más, las personas que resultan atractivas (no necesariamente por el aspecto físico), ejercen más influencia en todos los ámbitos de la sociedad.

Son muchos como veremos, los aspectos que van a conformar nuestra imagen. Se trata de nuestra carta de presentación al exterior, y no debemos olvidar, independientemente de lo que nivel personal pueda parecernos, que una buena apariencia puede abrirnos mu­chas puertas de cara al aspecto laboral y social entre otros.

La imagen personal

Tal y como se plantea actualmente, la imagen en muchas ocasiones es una gran herramienta de marketing que contribuye a una valoración particular positiva (o negativa) de un individuo tanto a nivel personal como profesional.

Valorar nuestra imagen y cuidar de ella, nos ayudará a crear una predisposición favorable para vender así su contenido de la forma que más nos convenga. Partiendo de esta base, lo primero que debemos preguntarnos es: ¿Qué elementos conforman la imagen personal? La lista es extensa y sin duda variada.

A continuación, pasamos a enumerar algunos de los aspectos que configuran la imagen de una persona:

  1. Aspecto físico y características propias y naturales del individuo
  2. Higiene y aseo personal
  3. Elección de vestuario
  4. Forma de peinado
  5. Elección de maquillaje
  6. Selección de complementos adecuados
  7. Técnicas de expresión corporal (comunicación no verbal)
  8. Oratoria: expresión y comunicación verbal
  9. Conocimiento de protocolo
  10. Forma de relacionarse en diferentes entornos
  11. Forma de ser
  12. Estilo de vida
  13. Personalidad

Evidentemente las personas no podemos controlar el aspecto ni los rasgos con los que nacemos, pero sí podemos potenciar los que consideramos puntos fuertes, y cuidarnos y trabajar sobre los que consideramos puntos débiles.

La imagen personal es sin duda un elemento fundamental como hemos comentado de cara a la creación de imagen hacia el exterior y para facilitarnos esta tarea tan relevante, la asesoría de imagen es una de las profesiones que está más en boga actualmente. 

Para el adecuado desempeño de este trabajo, el asesor debe conocer:

  1. Los gustos y estilo de su cliente
  2. El tipo de evento y etiqueta para el que necesita la compra
  3. Tendencias, colecciones, firmas, tiendas y diseñadores: estilos y complementos
  4. Conocimiento exhaustivo de las técnicas relacionadas con la morfología, los colores, el corte, materiales y tejidos, que son necesarios para poder hacer una compra adecuada
  5. Saber adaptarse al presupuesto establecido

La etiqueta

Hoy en día, las prendas de ropa se escogen no sólo por cuestión de necesidad; es más, se sobrepasan los factores sociales o económicos por la influencia de la estética.

Tenemos que recordar que el buen gusto y la elegancia son independientes a las posibilidades económicas de cada uno, podemos encontrar a personas muy elegantes que se visten con poco presupuesto, prendas sencillas y baratas; y, por el contrario, a quienes se gastan mucho dinero y no combinan las prendas de forma favorecedora para su imagen.

A continuación, indicamos algunas consideraciones prácticas y de interés:

  1. La ropa debe estar siempre limpia, produce muy mala imagen, el descuido de la higiene personal, y aquí incluimos sin duda las prendas.
  2. Se debe cuidar la conservación de las prendas, prestando mucho cuidado a no llevar ropa deteriorada.
  3. Es importante llevar la ropa correctamente planchada, ya que las arrugas indican un importante grado de dejadez, de desinterés por la prenda y por extensión por uno mismo.
  4. Debemos cambiar la ropa con la frecuencia necesaria, en particular la que está en contacto directo con el cuerpo por cuestión de higiene personal.
  5. Hay que saber elegir las prendas según las circunstancias de cada ocasión debiendo distinguir un evento con etiqueta, un acto informal, una entrevista de trabajo o una comida en el campo.
  6. Debemos conocer qué tipo de ropa va acorde con nuestra personalidad y con nuestras características físicas. Hay prendas que están diseñadas para una determinada figura, o para una determinada edad.
  7. En cuanto a los colores, una garantía de éxito es recurrir a los que son más clásicos y sobrios posibles. Se utilizan por lo general, los colores más claros por la mañana, los intermedios para la tarde y los más oscuros para la noche, siendo estos últimos los más formales y en parte los más atrevidos.
  8. En el ámbito laboral, hay que conocer el estilo de la empresa para poder adecuarse en estilo a la misma.
  9. Los complementos deben armonizar con el conjunto, en color, tamaño y a ser posible en formas.
  10. Si una invitación a un evento no informa sobre la etiqueta requerida, excepto que lo tengamos expresamente claro, es conveniente preguntar vía teléfono o email para confirmar, y evitar así desentonar en el acto.

Reglas de uso de las prendas. Los colores y las telas

La combinación de las prendas es la base para construir una imagen adecuada. Se basa en la correcta mezcla del color, la tela, la propia moda y obviamente, del gusto de quién la lleva.

Con respecto a la utilización de los colores básicos:

  1. Negro. En los hombres es el color tanto del luto como de la etiqueta más estricta (frac, chaqué y smoking). Para las mujeres, es una de las soluciones más habituales para cualquier ocasión, ya sea más o menos formal, especialmente por su facilidad para combinarlo con otros colores y con complementos.
  2. Marrón. Es uno de los colores más difíciles de combinar, sobre todo en la indumentaria masculina, excepto con colores tierra, algunos tonos verdes e incluso anaranjados. En el caso de las mujeres, tienen este color como uno de los fundamentales en su indumentaria, especialmente en épocas otoñales.
  3. Gris. Uno de los colores especialmente escogidos por los hombres, y que más se emplean en los trajes formales. Se combina bien con algunas tonalidades de verde, así como con él granate, el azul y el negro, e incluso con colores claros.
  4. Azul. Es una opción segura en las combinaciones y de las más tradicionales (en el caso concreto del azul marino) ya que transmite seguridad y fortaleza. Combina bien con los tonos rojizos y con el beige así como con los grises, pero no con los verdes.
  5. Blanco. Es un color que combina bien con todo tipo de color excepto con tonos demasiados claros de cualquier otro color.
  6. Rojo. Un color cálido y muy energético que se viste con más frecuencia en temporadas estivales (como en general cualquier color más llamativo). Combina con un gran abanico de colores, tanto fríos como cálidos, y se emplea en menor medida combinado con verdes y otro tipo de rojizos.
  7. Amarillo. El color atrevido por excelencia. No se suele utilizar, excepto tendencias, en prendas al completo ya que no se trata de un color especialmente favorecedor para todos los tipos de piel. Combinado con el negro absoluto, con marrón o con blanco, el resultado es fantástico.
  8. Verde. Es uno de los colores más complicados para combinar, y aunque muchos pueden pensar que precisamente por eso es un color poco utilizado, en realidad el color verde es uno de los que más se eligen para las combinaciones con marrones y con negro, siendo menos utilizado con colores cálidos.

Algunas claves para poder realizar mezclas con estampados:

  1. Buscar el equilibrio entre las formas.
  2. Utilizar colores dentro de una misma gama cromática.
  3. Conseguir la proporción entre los dos estampados, ya sea, o manteniendo los tamaños, o haciendo destacar visiblemente uno de ellos.

A continuación, compartiremos el uso de algunas de las prendas y su etiqueta.

El traje es el nombre que se le da a un vestido completo, (independientemente del corte que tenga, del tejido o del sexo al que pertenezca).

En el traje femenino, la prenda más característica es la falda; la longitud más adecuada oscila desde la cintura hasta la rodilla (bien puede ser, justo por encima o por debajo de la misma) y con respecto al ancho suele ser más bien recta envolviendo caderas y muslos.

El traje masculino por lo general ha experimentado cambios poco significativos tanto en la forma como los materiales. El traje se lleva con camisa, y tanto con el propio traje como con la corbata si es que se lleva, deberán ir conjuntados con la misma.

Hoy en día, la chaqueta es una prenda de uso común tanto en hombres como en mujeres que, aunque como ya hemos comentado forma parte de la combinación del traje, cada día se utiliza más combinada con otras prendas secundarias como pueden ser pantalones vaqueros, pantalones cortos, etc.

La falda es la prenda más representativa del sexo femenino. Con respecto a los conjuntos femeninos más serios. La versión de la falda que les corresponde son: faldas a media altura (por la rodilla) para los trajes de chaqueta, y falda larga para los vestidos de gala.

La camisa es una de las prendas que más se utiliza tanto en el vestuario formal como informal (igual para hombres que para mujeres). Se trata de una prenda que admite muchas combinaciones y que se puede acompañar de multitud de complementos.

Las corbatas (una de las prendas más formales dentro de la indumentaria masculina) de calidad se confeccionan en seda y van cortadas a bies, lo que permite que se anuden bien y no se tuerzan. Llevar la corbata con el nudo perfecto es cuestión de imagen para quién la lleva.

Un buen abrigo es aquel que abriga y que pesa poco. Como el resto de prendas, el abrigo se adapta a cada temporada gracias a las tendencias de la moda, con lo cual, varían el número de bolsillos, las telas (lana en cualquiera de sus versiones, franela etc.) e incluso los colores.

Los complementos expresan el buen gusto y preferencias estéticas de quien lo lleva. Hablamos de:

  1. Cinturones
  2. Joyería
  3. Bolsos
  4. Maquillaje
  5. Calzado
  6. Gafas
  7. Sombreros/tocados
  8. Paraguas
  9. Pañuelos
  10. Cinturones y tirantes
  11. Bufandas
  12. Guantes
  13. Abanicos, etc.

La etiqueta femenina corresponde con la del hombre en que cuando se indica en una invitación “corbata blanca” (frac), la mujer deberá llevar un “traje de noche” o vestido largo.

El atuendo de etiqueta de la mujer se basa en el uso de vestidos de corte clásico con tejidos enriquecidos, que pueden cubrirse con pedrerías y encajes dependiendo del diseño y la moda. Son de longitud hasta los pies y con diferentes tipos de escote. Se luce en actos de noche.

“No hay una segunda oportunidad para crear una buena impresión.” Regis Mc­Kenna

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