Propuestas para antes de la representación teatral

Propuestas para antes de la representación teatral

“Si con otras herramientas pedagógicas trabajamos todas las inteligencias gracias también a los contenidos que proponemos, con el teatro lo hacemos estructuralmente, por la esencia misma del mecanismo teatral.”

Recomendación previa, leer:

¿El teatro es un cerebro compartido?

Otro autor que orienta nuestra propuesta pedagógica es Peter Brook (1925), dramaturgo inglés residente en París (Francia).

P. Brook (2001) sostiene que la importancia de la investigación constante en el teatro tiene que ser puesta a prueba en la representación y en la actuación. Por eso, con Micheline Rozan decidieron apartarse de la idea de compañía teatral para explorar el teatro a través de una nueva estructura. Para describir lo que pretendían les pareció apropiado el término “centro”.

Brooks

En 1972 empezó una gira por África con cineastas y fotógrafos. Esta experiencia cuajó en su idea de teatro experimental y de realizar improvisaciones que, como para los ejercicios de Boal, son fundamentales en la propuesta de esta unidad.

A raíz de esta idea de teatro experimental, Brook y sus actores viajaron después de África por América y Francia, actuando en poblados aislados en medio del desierto o en poblados con mucha gente, para minorías raciales, niños y ancianos, para sujetos neurodiversos.

Su idea era producir cultura, conformar un grupo de experimentación que sirviera de fermento para otros grupos más amplios y apartar al actor de los estereotipos de su propia cultura. Buscaban destruir los estereotipos para llegar a formas de expresión en las que el comportamiento del actor fuera totalmente impredecible, una creación completamente nueva, donde cada actor mantiene su identidad mientras se mezcla con otros y participa de una creación conjunta enteramente propia y nueva. La búsqueda de una creatividad colectiva que pueda ser percibida por cualquier espectador, una diversidad que sea espejo del público.

En su libro más conocido, El espacio vacío (2001), apuesta por la simplificación del espacio escénico y el énfasis en el gesto y la vida son radicales. En los últimos años, además, se ha orientado a la investigación de la neurofisiología del ser humano y a las estructuras culturales y simbólicas producidas por el cerebro, que se han convertido en el tema de sus tres últimas obras de teatro.

Propuestas, juegos y ejercicios: el teatro antes de la puesta en escena

En el teatro hay una gran tradición de juegos, ejercicios y ensayos pensados para los actores, para explorar su capacidad de sentir y pensar, de identificarse o extrañarse, de vivir, de alguna manera, todo el abanico de posibilidades humanas, porque a esto está llamado el actor.

Es evidente que estas propuestas pueden ser sumamente interesante en general, porque implican experimentar y aumentar el conocimiento de uno mismo en relación a los otros, y esta práctica de “ponerse en la piel del otro”, de ser capaz de empatizar con él hasta transformarse en él, que es lo que tiene que hacer el actor con su papel, nos da un punto de vista privilegiado sobre la existencia humana.

Una exploración de posibilidades humanas, sensoriales, conceptuales y existenciales que estimula sin duda alguna todas las IM de los participantes. La práctica del teatro, y los ejercicios y juegos preparatorios en particular, implican una continua exploración del espacio escénico y extraescénico que estimula la inteligencia espacial, del cuerpo, como herramienta de expresión que estimula la inteligencia corporal; la dramaturgia, el texto, y la recitación ponen en movimiento la inteligencia lingüística; el trabajo en grupo implica poner en juego las inteligencia interpersonales e intrapersonales, la lógico-matemática trabaja con el ritmo que exige el teatro; la musical con la eventual presencia de columna sonora e instrumentos.

Si con otras herramientas pedagógicas trabajamos todas las inteligencias gracias también a los contenidos que proponemos, con el teatro lo hacemos estructuralmente, por la esencia misma del mecanismo teatral. De hecho, podemos utilizar algunos de los ejercicios y propuestas de este artículo cuando estamos trabajando también con otras herramientas pedagógicas.

La esencia del teatro es la existencia misma del ser humano, así que toca, estimula y activa todas las facetas de su vida y, por ende, de sus acciones.

En este apartado, seguimos algunas de las propuestas de trabajo de Augusto Boal, sistematizadas en su Estética del oprimido (2006), integradas por los trabajos de numerosos dramaturgos que han experimentado en estos campos y por las experiencias a lo largo de muchos años proponiendo talleres de teatro.

Algunos de estos ejercicios y propuestas son verdaderos clásicos en el entrenamiento de actores, profesionales y no profesionales, y otro son juegos que practican niños y adolescentes de distintas edades: ejercicios de equilibrio y de exploración de las diferentes formas de movimiento, de ritmos, de comunicación a través de imágenes, actividades para ejecutar con los ojos cerrados, de calentamiento, de integración, de creación de personajes y de escenas, etc.

Sentir lo tocado

La inteligencia kinestésica se expresa a través del tacto, por eso vamos a explorar el tacto corporal en este ejercicio. Una serie de pequeños o microejercicios destinados a favorecer la conciencia corporal. Estos se hacen a cámara lenta, desde masajes en partes del cuerpo para liberar la tensión como las piernas o la espalda, hasta saltos lentos, jugar con la gravedad, equilibrios…

Escuchando el espacio

Vamos a practicar el entrenamiento del oído para desarrollar el silencio, a través de gamas de ritmos, melodías, sintonías y sonidos por el espacio y el propio cuerpo. Podemos jugar a expresar el ritmo del compañero: cómo camina, cómo habla, ponerle música a lo que dice, expresar con el cuerpo.

Mirar lo que vemos

Exploraremos lo que estamos viendo, y lo observaremos desde otra dimensión. Podemos jugar a los espejos: donde un compañero imita lo que el otro está haciendo. Moldear al otro, más conocido como el juego de los escultores; donde un compañero va moldeando el cuerpo del otro. Los hilos invisibles o la marioneta: imaginamos que tenemos unos hijos invisibles y podemos mover al sujeto a voluntad.

Captando los sentidos ocultos

Hay dos ejercicios principales. Uno es la gallinita ciega (donde se puede cubrir los ojos de un compañero y este trata de descubrir que está tocando en el espacio). Otra variable del juego consiste en hacerse el ciego, un participante simula que no ve y recorre el rostro del otro poco a poco y va describiendo qué siente.

Memoria emocional

Vamos a recuperar, imaginar o recrear un día que fuese memorable para nosotros, y volver a recordarlo momento a momento. Qué fue lo que sentimos: emociones, sensaciones, percepciones… Vamos relacionándolas o relatándoselas a un compañero. El otro solo debe observar lo que va surgiendo del compañero, sin dirigir, sin alentar, solo recoger lo que el otro va relatando. Después se cambian los turnos y al final se comparte la experiencia.

construyendo-la-dramaturgia-con-juegos

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