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Neurodiversidad: mente, arte y cerebro (parte I)

Neurodiversidad: mente, arte y cerebro (parte I)

Cuando un periodista le preguntó al famoso biólogo J.B.S. Haldane que le habían enseñado sus estudios de biología sobre Dios, este dijo: “El creador, si existe, debe tener un cariño inmenso por los escarabajos, puesto que hay más especies de escarabajos que cualquier otro grupo de seres vivos. Por la misma razón, un neurólogo podría concluir que Dios es cartógrafo. Debe de tener una enorme debilidad por los mapas, ya que en cualquier lugar del cerebro adonde mires abundan los mapas

V.S. Ramachandran

Por lo que sabemos del cerebro, su principal función es producir imágenes e intentar manejarlas. Mientras los arboles buscan agua en el subsuelo de sus raíces, los músicos intentan componer, los bailarines bailar y los científicos investigar.

El arte es uno de los procesos creativos y constructivos más importantes del cerebro. Sin él, el cerebro no podría sobrevivir. Porque, aunque parezca mentira, cuando hacemos arte estamos creando imágenes del mundo exterior en el interior de nuestro cerebro.

El profesor V.S. Ramachandran explica en el documental: “Las neuronas que dieron nombre a la civilización”, la neurociencia cognitiva del arte.

V.S. Ramachandran

V.S. Ramachandran es director del Center for Brain and Cognition, Catedrático de Psicología y Neurociencia de la Universidad de California y adjunto a la Cátedra de Biología en la Universidad de Salk Lake.

Además, conoceremos a Sandra Blakeslee y su teoría sobre los mapas del cuerpo que son una especie de representación de los lugares del mundo real y el hecho de que su desconocimiento puede llegar a marcar nuestras vidas.

Mente, arte y cerebro

El dilema de la libertad y la creación en el cerebro

Creemos que, salvo casos excepcionales, todos tenemos capacidad de tomar decisiones y realizar actos libremente, que estamos en posesión de la libertad, que no dependemos de nada ni de nadie, y que el “yo” elige. A pesar de esta impresión, la neurociencia piensa que no es más que otra ilusión. El fantasma de la falta de libertad nos acecha, que no la falta de libertad, y ahí precisamente reside la gran diferencia.

Nuestras decisiones y elecciones son el resultado de una serie de factores sobre el que no tenemos control alguno a nivel cognitivo: herencia genética, experiencia biográfica, am­biente, educación, memorias, recuerdos implícitos o explícitos que se activan y nuestras circunstancias actuales. Seguimos asumiendo a un pequeño yo que existe, que toma todas las decisiones y controla todo. Aunque la existencia de ese pequeño yo ha sido rechazada desde la perspectiva de la neurociencia, aun creemos que es cierta, no solo por la ausencia de su presencia en el cerebro, sino porque no se ha demostrado su existencia.

¿Qué es la libertad en el cerebro? ¿Qué tiene que ver con el arte?

  • Los libertarios dicen que somos libres.
  • Los deterministas dicen que la libertad está deter­minada por causas externas.
  • Los compatibilistas consideran que, a pesar de que estamos determinados, somos intrínsecamente libres.

De manera que los dos primeros afirman que, si la conducta está determinada, entonces la libertad es una ilusión, mientras que los segundos y los terceros asumen la tendencia del determinismo.

Los libertarios invocan una entidad metafísica como causante de nuestros actos volunta­rios o libres. Esa hipótesis no soluciona mucho, ya que la libertad es un ente antimateria que no podría actuar en la materia del cerebro, puesto que iría en contra de la teoría de la neurociencia, que justamente se basa en que todo fenómeno que sucede en la mente puede ser expresado en él.

Benjamín Libet

Benjamín Libet fue un neurólogo estadounidense que trabajó en el área de la filosofía. Fue pionero en el campo de la conciencia y el arte. Su tema central es la consciencia de las propias decisiones antes que el libre albedrío. Libet estuvo trabajando en numerosos estudios clínicos que tenían como base la actividad neuronal y la sensación del umbral.

Benjamín Libet

Partiremos de sus experimentos realizados:

  1. Si cogemos un sujeto sano y le decimos que realice un movimiento simple, y registramos su actividad cerebral, podemos detectar que antes del movimiento se produce una onda potencial de disposición o motor preparatorio. Esta onda negativa comienza en el cerebro 100 milise­gundos antes de que se produzca el movimiento. A estos sujetos se les dijo que hicieran el movimiento cuando ellos quisieran.

Libet quería demostrar la existencia de la libertad y pensaba que la onda partía de una base que sería la impresión subjetiva de la voluntad. Se llevó una gran decepción, pues descubrió que la impresión subjetiva de voluntad en el cerebro se producía 200 mi­lisegundos antes de que el movimiento se viese.

¿Qué es lo que nos aporta Libet en sus experimentos?

“Debemos reconocer que la experiencia de que casi siempre actuamos libremente es universal. Eso ha hecho creer que la mayoría de nuestros procesos cerebrales están controlados por la voluntad consciente”. Pero sus experimentos dictan justo todo lo contrario (Libet, 1980).

Libet llegó a afirmar que la conciencia podría ejercer un influjo sobre el cerebro, pero des­de la perspectiva de la Neurociencia la conciencia no se puede hallar en el cerebro. Si no que más bien sería como una cualidad o propiedad que se activa de modo emergente en algunos procesos que tienen unas leyes o dinámicas particulares.

Vamos a comentar los últimos experimentos que realizó en Berlín:

  1. En este caso fueron ya realizados con resonancia magnética funcional, probando cómo el cerebro ante­cede a la impresión subjetiva. La actividad inconsciente de los pacientes que participaron, y que se registraron con resonancia magnética funcional de última generación, aportó datos increíbles. Comenzaba entre siete y diez segundos antes del movimiento. Pero lo más increíble es que seis o siete segundos antes el experimentador ya podía predecir lo que el paciente respondería. Si elegiría el blanco o el negro, seis segundos antes, de acuerdo con la actividad mental que el registraba con la resonancia magnética funcional.

Como no se ha podido constatar la existencia del yo en el cerebro, tampoco se ha podido constatar la existencia de la libertad. Es muy probable que sea también una ilusión del yo consciente que cree experimentar la posibilidad de ser libre, pero, en realidad, no es cierto.

Cuando el arte emula la falta de libertad

“Por qué el cerebro va a ser una excepción al universo, que se rige por las leyes determi­nistas de la física”. El determinismo cree que los sucesos están determinados por causas previas, una noción incompatible con el no conocimiento de las causas (Paul Parsons, 2012).

¿Qué significaría ser libre? Significaría ser realmente consciente de todas las decisiones y opciones que hemos tomado en nuestra vida. Sam Harris (filósofo), dice que podemos decidir lo que hacemos pero que no podemos decidir lo que queremos decidir hacer. Este es un ma­tiz muy importante en términos neurocientíficos.

Una cosa es hacer como si fuésemos libres para el orden social; otra es creernos nuestros engaños. La mente vuela con el piloto automático, los cálculos los hacen desde la torre de control.

Continuación...

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