By Blog de CEUPE on Miércoles, 24 Julio 2019
Category: RRHH

Inteligencia emocional en las funciones del liderazgo

“Un líder eficaz debe, antes que nada, comprender que el aprendizaje se inicia a través del reconocimiento de los propios errores, resaltando las fortalezas y brindando la confianza suficiente para crecer junto a la empresa. Sin lugar a dudas, la inteligencia emocional facilitará el desarrollo de un líder y el trabajo en equipo.”


Funciones del liderazgo

Acabamos de definir en profundidad el concepto de inteligencia emocional, relacionarlo con un tema como es la dirección de equipos conlleva establecer los criterios sobre los que se asienta el liderazgo. Reiteramos que ya desde el epígrafe anterior el objetivo del tema era ligar la inteligencia emocional a las competencias claves para una buena dirección.

Se torna incongruente definir qué se entiende por equipo sin definir en qué consiste la dirección de un equipo y cómo desde el liderazgo se gestionan y desarrollan los trabajadores.

Según Adair (tomado de Gil y García Saiz, 1993. p.56), las principales funciones del liderazgo de equipos son:

Planificar

Iniciar

Controlar

Apoyar

Informar

Evaluar

Se puede tomar en cuenta y estudiar como marco teórico de referencia también las concepciones del liderazgo de Bass:

Las concepciones del liderazgo (Bass,1981)

Planificar, iniciar, controlar, apoyar, informar y evaluar sin hablar directamente de la importancia de poseer competencias emocionales se encuentra latente en el discurso. Es importante la inclusión de las competencias emocionales en las organizaciones, para desarrollar técnicas y herramientas que permitan generar en ellas un valor agregado que repercuta en la obtención de un personal y de líderes cada vez más competitivos.

De esta manera, el capital humano de la organización toma un papel primordial dentro de la empresa, ya que de su eficiencia y productividad depende el logro de los objetivos organizacionales, considerándose un factor de vital importancia para aumentar sus capacidades y elevar sus aptitudes a un punto que se encuentre como un factor capaz de valerse por sí mismo y entregarle lo mejor de sí a su puesto de trabajo y a su organización.

Aportaciones de las competencias 

En este orden de ideas, de acuerdo a Leboyer (2000), las competencias se definen como características de fondo de un individuo que guarda una relación causal con el desempeño efectivo o superior en el puesto. Es decir, el conjunto de habilidades, destrezas, conocimientos, valores y actitudes que conforman las competencias de un individuo, las cuales permitirán el desenvolvimiento exitoso en el cumplimiento de sus actividades. Asimismo, estas competencias emocionales necesarias en los directivos tienen por finalidad lograr que el conjunto de personas que estén bajo su supervisión o coordinación logren su mejor y mayor desempeño individual.

De la misma forma, según Boyatsis (1982, citado por Leboyer 2000), las competencias de un individuo están compuestas por sus competencias técnicas y por sus competencias genéricas. Las técnicas, se refieren a aquellos atributos o rasgos distintivos que requiere un trabajo excepcional en un puesto determinado. Éstas incluyen conocimientos, habilidades o actitudes específicas necesarias para desempeñar una tarea concreta.

De igual manera, las competencias genéricas, según Boyatsis (1982, citado por Leboyer 2000), son aquellos comportamientos observables y habituales que posibilitan el éxito de una persona en su función directiva. Estas competencias, aunque se consideran genéricas, y aunque una empresa podría enfatizar más en una que en otra, pueden estudiarse de manera conjunta a partir del análisis de la función directiva, la cual consiste en diseñar estrategias que produzcan valor económico, desarrollando las capacidades de sus empleados y uniéndolas con la misión de la empresa. Es por ello que, bajo el enfoque de la Inteligencia emocional, las competencias emocionales toman relevancia dentro del conjunto de competencias para el beneficio de las organizaciones.

Según este mismo autor, quien ha liderado los diferentes estudios sobre las competencias emocionales, hace referencia a que los individuos requieran más que un conocimiento técnico para realizar sus actividades y/o tareas con un buen desempeño, es decir, requieren también de un conjunto de comportamientos asociados al análisis, toma de decisiones, transmisión de información, entre otros, considerados necesarios para el pleno desenvolvimiento de la ocupación. Además, estas competencias emocionales están contempladas dentro de la inteligencia emocional que se requiere hoy en día en los líderes o gerentes de las organizaciones.

Es por ello, que los diferentes tipos de organizaciones existentes en la sociedad actual, donde las empresas requieren de profesionales con altas competencias técnicas y emocionales que permitan lograr los objetivos propuestos, deben considerar de manera importante que quienes planifiquen, controlen, dirijan y evalúen los objetivos de cada gerencia posean ambas competencias.

En consecuencia, las competencias emocionales pueden representar en las organizaciones, y para la gerencia, la explicación de la búsqueda de la excelencia; en otras palabras, es trascendental la evaluación emocional en la selección de líderes para la organización, sus proyectos y procesos, entre estos se encuentra el esfuerzo que conlleva a evitar posibles conflictos laborales, es decir, que para cualquier empresa esto debe resultar muy valioso tanto para sus empleados como para sí misma. Por lo tanto, se podría asumir que la presencia de las competencias emocionales en el personal de cualquier empresa, traería beneficios para el desarrollo del individuo en su puesto de trabajo, y brindaría las herramientas necesarias para la resolución de los conflictos que se puedan presentar.

Las competencias emocionales son un aspecto que no solo tiene que ver con el control del carácter, sino que tiene mucho que ver con el trato de las personas y las maneras de demostrar y controlar los sentimientos, en la medida que una persona se conozca, puede aprender a controlarse, y a su vez, tener una manera adecuada de resolver diferencias, que son inevitables que se presenten en el día a día en una organización.

Continuación...

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