By Blog de CEUPE on Lunes, 08 Julio 2019
Category: FINANZAS

5 cualidades de un buen contable

Un profesional debe cumplir con ciertas características, que varían de acuerdo al sector en el cual desempeña su labor. En el caso de las finanzas y la contabilidad, ¿cuáles son las cualidades que sí o sí debe poseer un buen contable?

Tanto los organismos públicos como las empresas, e incluso las personas físicas que deseen contratar los servicios de un contable, desearán tener al mejor que esté a su alcance. Para ellos, las siguientes consideraciones pueden ser de mucha utilidad. 

Del mismo modo, las cualidades que vamos a enumerar pueden servir de referencia para alguien que está pensando en iniciar una carrera en contabilidad. ¿Tienes lo que se necesita para triunfar y sobrevivir en este mundo tan exigente como son los negocios? 

5 cualidades indispensables para ser un buen contable

1. Pasión por los números

Sí, puede que suene a algo trillado y que se descarta de antemano, pero la realidad es que a muchas personas su trabajo no les despierta la misma motivación que a otras. Suele pasar, en el ámbito de la contabilidad, que quienes ejercen se hayan iniciado en esa carrera por presión familiar o por las buenas posibilidades económicas que ofrece después de graduarse, entre muchas otras razones.

Sin embargo, los que verdaderamente marcan la diferencia son aquellos que de verdad aman pasar sus días entre números, cuentas y hojas de balance. Además, esto los empuja a superarse constantemente, a buscar la perfección y a estar en un proceso de capacitación y crecimiento permanente. En síntesis, será feliz y eso influirá en su desempeño.

2. Estar informado de lo que ocurre en el mundo

Alguien que se dedica a las finanzas, sea del sector público o del privado, necesitará estar al tanto de lo que pasa a su alrededor. En este sentido, se incluyen los conocimientos sobre cambios legislativos e impositivos, el panorama económico nacional e internacional y, desde luego, toda novedad que involucre a la entidad para la cual trabaja. 

Del mismo modo, podríamos añadir un detalle no menor referido a la actualización tecnológica. En un mundo en el que todos los días aparecen nuevas herramientas para facilitar la vida de los profesionales, un buen contable no puede quedar anclado en el pasado. Saber usar los programas más sofisticados puede ahorrar más de un dolor de cabeza, sobre todo cuando los números no cuadran.

3. Habilidades comunicativas

Es muy común que las personas que contratan a los contables no sepan al detalle muchas cuestiones relacionadas con la economía. Esto ocurre incluso con los directivos de muchas compañías. Por lo tanto, un buen contable debe poseer entre sus cualidades más destacadas una buena técnica comunicacional.

Esto incluye carisma, claridad, precisión y, desde luego, también paciencia. Habrá muchas cuestiones que explicar una y otra vez, a personas y a grupos de trabajadores. Lo mejor es saber expresarse de manera concisa y sin ambigüedad

4. Organización y orden

Se trata, sin dudas, de una cualidad elemental. En gran medida, será lo organizado y detallado que pueda ser un contable lo que transmita confianza a sus clientes y, por ende, lo que lo lleve a conservarlos.

Entre las tareas de un contable, sobresalen las de llevar los números en cuanto a facturación, impuestos y otras áreas durante un período de tiempo que puede ser muy extenso. Entonces, cada comprobante y documento vale, y ha de tenerlo bien a la mano.

Además, ser detallado le servirá para detectar fácilmente cualquier error que pudiera surgir en un balance. Si un contable trabaja en una oficina desordenada y con papeles sin clasificar, seguro que su trabajo se verá sensiblemente afectado.

5. Criterio y capacidad de resolución de problemas

Cuando se trata de negocios y deudas, está claro que los problemas pueden aparecer. En estos casos, un buen contable es aquel que sepa aconsejar a su cliente acerca de cómo proceder para evitar inconvenientes mayores. Para ello, la capacidad de observar el cuadro de situación, analizarlo profundamente y hasta prever lo que pueda llegar a ocurrir (basándose en datos concretos, claro) son cualidades fundamentales.

Finalmente, y aunque no lo agregamos como un ítem más en la lista, no se puede obviar la ética profesional. Un buen contable tiene que ser extremadamente respetuoso de la privacidad de sus clientes y retribuirles la confianza que le brindan, ya que a menudo manejan información sensible. 

Con todo esto, sumado a las capacidades específicas que una buena formación académica puede ofrecerle, se podría decir que se reúnen las cualidades necesarias para ser un buen contable. Si hay dedicación, compromiso y esfuerzo, el acceso al mundo empresarial es más que factible.

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