By Blog de CEUPE on Miércoles, 05 Septiembre 2018
Category: PSICOLOGÍA

Las redes hebbianas en el aprendizaje

Para que se produzca realmente un aprendizaje y no un entendimiento, hay que establecer una variable en las conexiones sinápticas, en relación con el pensamiento, la teoría o la práctica del aprendizaje.

De esta manera, es como la red hebbiana, que es nuestro soporte natural para el aprendizaje, construye las memorias y las modifica, elimina, subraya o cambia ya sea consciente o inconscientemente.

Para crear una nueva red hebbiana, tenemos que usar material que no se esté usando. Es como una especie de asignación que el cerebro nos hace. Este hecho, que se conoce como robo hebbiano, es el que realiza una constante distribución de nuestras neuronas con la finalidad de poder ser flexibles a todo lo que pasa en nuestro entorno de aprendizaje. Por lo tanto, una red hebbiana se va modificando a lo largo de la vida, una neurona puede cambiar de hábitat.

Para que se remodele una red hebbiana, tiene que ser un hecho que afecte a nuestra supervivencia, preferiblemente que implique cuerpo, cerebro y mente. Así, si lo trasladamos al entorno del aprendizaje del aula podemos ver que existen diferentes tipos de aprendizaje en función de las redes hebbianas que estamos utilizando.

Aprendizaje ejecutivo y emocional

Es un aprendizaje rápidamente grabado ya que, cuando se produjo impacto en el sujeto, estas experiencias son difíciles de olvidar y fácilmente llamadas a la memoria. No tienen mucho gasto energético, no requieren ningún esfuerzo, son automáticas y altamente emocionales.

Encontraremos que el alumno ha grabado todas las memorias que asocia con la supervivencia, o con aquello que pueda condicionar su prosupervivencia o su contrasupervivencia. Puede ser que haya dos carpetas. En una está grabado todo lo que me ha gustado y, por tanto, lo guardo para que, la próxima vez que lo vea, lo sepa distinguir, o puede que también lo estemos grabando en la carpeta de peligro y, cada vez que lo vea, huiré o lo evitaré. Las conexiones, como hemos visto, son inestables y tienden a reforzarse, a desaparecer o a consolidarse. Esta es una de las bases de la neuroplasticidad en el aprendizaje.

Aprendizaje ejecutivo o cognitivo

Es todo aquel aprendizaje de lenta adquisición, fácil de olvidar y, por tanto, difícil de grabar ya que implica el consumo de gran cantidad de energía. Requiere un esfuerzo deliberado, consciente, atento y sostenido. Son las cosas más difíciles, que requieren repetir constantemente. Pueden ser funciones emocionales o intelectuales. Para que este aprendizaje se grabe, necesitamos de un contenedor ordenado, con vínculos seguros, elementos conocidos, donde exista un elemento de seguridad con el docente y donde haya un gran balance entre los neurotransmisores: dopamina, noradrenalina y serotonina. También incluimos en este aprendizaje, aquellos que favorecen la integridad y la creatividad.

Si estamos interesados en favorecer este aprendizaje en los alumnos, no debemos olvidar que recordaremos con más facilidad si tiene que ver con nuestra supervivencia; si está armonizado con nuestros valores, habilidades o competencias; si capta nuestra atención, intención o motivación; y si está vinculado o conectado con aprendizajes anteriores, lo comprendemos bien y lo hemos practicado previamente.

Cuando alguien nos dice algo de un alumno, creemos saberlo todo. Pero la realidad es que en un año un alumno cambia muchísimo porque cada una de las personas que pasa por nuestra vida genera campos sinapticogenéticos y moldea nuestro cerebro.

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