By Blog de CEUPE on Lunes, 17 Septiembre 2018
Category: FINANZAS

¿En qué consiste el coeficiente Beta?

El coeficiente beta es un concepto relativo que se calcula por comparación entre la rentabilidad de una acción o la del índice sectorial al que pertenece la acción a valorar y la rentabilidad del índice del mercado.

Este coeficiente indica la sensibilidad histórica de la evolución de la cotización una determinada acción ante la evolución del índice de referencia del mercado al que pertenece la acción. Es decir, cuanto sube o baja la cotización de una determinada acción ante variaciones del 1% en el índice de referencia del mercado.

De esta manera:

  1. Si la beta es positiva, ante subidas del índice del mercado se producirían subidas en la cotización de la acción.
  2. Si la beta es negativa, ante subidas del índice del mercado se producirían subidas en la cotización de la acción.
  3. Si la beta es cero o próxima a cero, ante subidas o bajadas del índice del mercado, no se producen variaciones, ni subidas ni bajadas en la cotización de la acción. La acción tiene menor riesgo que el mercado.
  4. Si la beta es inferior a 1, ante subidas o bajadas del índice del mercado, se producen variaciones menos pronunciadas en la cotización de la acción. De esta manera la rentabilidad de la acción, tanto positiva como negativa, es inferior a la del índice del mercado. Si la beta fuera negativa e inferior a -1, sería igual que lo descrito en este bullet, pero las variaciones de acción y mercado serían en sentido contrario: si una sube la otra baja y viceversa. En ambos supuestos, la acción tiene menor riesgo que el mercado.
  5. Si la beta es igual a 1, ante subidas o bajadas del índice del mercado, se producen exactamente las mismas variaciones en la cotización de la acción. De esta manera la rentabilidad de la acción, tanto positiva como negativa, es exactamente igual que la del mercado. Si la beta fuera -1, sería igual que lo descrito en este bullet, pero las variaciones de acción y mercado serían en sentido contrario: si una sube la otra baja y viceversa. En ambos supuestos, la acción tiene el mismo riesgo que el mercado.
  6. Si la beta es superior a 1, ante subidas o bajadas del índice del mercado, se producen variaciones más pronunciadas en la cotización de la acción. De esta manera la rentabilidad de la acción, tanto positiva como negativa, es superior a la del índice del mercado. Si la beta fuera negativa y superior a -1, sería igual que lo descrito en este bullet, pero las variaciones de acción y mercado serían en sentido contrario: si una sube la otra baja y viceversa. En ambos supuestos, la acción tiene mayor riesgo que el mercado.

Financieramente, el modelo CAPM indica que el riesgo de una acción se descompone en dos tipos de riesgos: el riesgo sistemático, que deriva del riesgo del mercado al que pertenece y el riesgo asistemático, que deriva de las características concretas de la acción o de la sociedad.

El coeficiente beta mide este riesgo asistemático, el riesgo individual de la acción mitigado en su totalidad el riesgo de mercado. Mientras que el riesgo sistemático se mide por medio de la prima de mercado.

Por este motivo el coste de los fondos propios Ke se descompone en los siguientes factores:

Ke = Rf + beta x (Rm - Rf)

Riesgo de invertir en la acción = Riesgo de invertir en el activo libre de riesgo + Resgo asistemático x Riesgo sistemático

Cuando se valora una acción cotizada en España, el índice de referencia del mercado de valores español estaría representado por el IBEX 35, que es el índice de referencia de los grandes valores de la Bolsa de Madrid, y respecto de este índice se calcularía la beta de la sociedad.

Siempre que en una valoración se utilicen betas para estimar la beta de la empresa a valorar se debe identificar la fuente que publica dicha beta, su base de cálculo y su fecha de publicación.

Las betas publicadas normalmente son betas apalancadas, es decir, se corresponden con empresas o medias de sectores con empresas con estructura financiera con deuda, y el nivel de apalancamiento de dichas empresas o los apalancamientos medios de los sectores pueden no corresponderse con el nivel de apalancamiento de la estructura financiera de la empresa a valorar.

Además, las betas que debemos utilizar para la fórmula del modelo CAPM también deben ser betas apalancadas que se correspondan con el nivel de apalancamiento de la estructura financiera de la sociedad a valorar.

En consecuencia, al utilizar betas apalancadas como referencia para estimar la beta para el cálculo del coste de los recursos propios, lo primero que habrá que hacer es desapalancarlas, es decir, calcular la beta desapalancada que se corresponde a esa beta apalancada, es decir, se deben eliminar los efectos sobre la beta sectorial de la estructura financiera de la empresa o las empresas del sector a la que se corresponde esa beta apalancada.

Una beta desapalancada es una beta que se corresponde con una estructura financiera sin deuda, esto es, la beta de una empresa o sector sin deuda, y para ello hay que tener en cuenta el nivel de apalancamiento de la empresa o sector a la que se corresponde la beta para eliminar sus efectos.

La fórmula que se utiliza para desapalancar una beta apalancada es la siguiente:

Beta desapalancada = Beta apalancada E / D x (1 - t) + E

Donde:

  1. E = porcentaje de recursos propios sobre total recursos.
  2. D= porcentaje de recursos ajenos sobre total recursos.
  3. T= tasa fiscal aplicable en el impuesto sobre sociedades.

El uso de betas en el modelo CAPM para la valoración de empresas utilizando el método del DCF sugiere las siguientes consideraciones críticas:

  1. Las betas que publican los proveedores de información financieras, departamentos de análisis, etc. son betas históricas, se basan en los comportamientos históricos observados de las acciones y de sus índices de referencia, mientras que en la valoración de empresas utilizando el método del DCF lo que se hace es descontar flujos de caja futuros, por lo que se están descontando el futuro utilizando parámetros basados en el pasado (rentabilidades exigidas en el pasado), lo que resulta incongruente, además de que los comportamientos financieros del pasado no garantizan que se vuelvan a repetir en el futuro.
  2. Las betas siempre van aparejadas al momento en el que se calcularon (fecha de cálculo) y al período de referencia respecto del que se han calculado, (por ejemplo, beta diaria, mensual, anual, etc), por lo que las betas calculadas en momentos diferentes suelen variar y las betas referidas a bases de cálculo diferentes también (las betas diarias suelen ser diferentes a las betas anuales).

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