By Administrador CEUPE on Martes, 12 Septiembre 2017
Category: RRHH

La teoría de los 6 grados de separación de Milgram

La teoría de los seis grados de separación plantea que dos personas cualesquiera pueden estar conectadas mediante una cadena breve de conocidos. Esta idea ayudó a popularizar el estudio de las redes sociales y sigue siendo útil para comprender cómo circulan la información, las recomendaciones y las oportunidades profesionales.

Sin embargo, no debe interpretarse como una regla exacta que garantice el contacto con cualquier persona en seis pasos. La longitud de una cadena depende de la red analizada, de sus participantes y de la disposición de cada intermediario a colaborar.

En este artículo explicamos el origen de la teoría de los seis grados de separación, sus límites y su aplicación al networking profesional y a la difusión de contenidos en entornos digitales.

Índice de contenidos

¿Una red social es lo mismo que una comunidad?

Una red social es una estructura formada por personas u organizaciones y por las relaciones que existen entre ellas. Esos vínculos pueden ser familiares, profesionales, académicos o estar basados en intereses comunes. En Internet, las plataformas digitales facilitan la creación y el mantenimiento de dichas conexiones.

Una comunidad, en cambio, requiere algo más que una lista de contactos: suele existir una identidad compartida, un propósito común y una participación sostenida. Por ello, una red social puede alojar varias comunidades, pero no todos sus usuarios forman necesariamente una sola comunidad.

Idea clave: la red describe quién está conectado con quién; la comunidad añade pertenencia, normas, objetivos o intereses compartidos.

Las plataformas permiten conversar, compartir documentos y contenidos, organizar eventos, participar en grupos o contactar con profesionales. El valor de cada red no depende solo del número de contactos, sino también de la calidad, la diversidad y la confianza de las relaciones.

¿Qué es la teoría de los seis grados de separación?

La teoría de los seis grados de separación sostiene que, dentro de una red social amplia, la distancia entre dos personas suele ser menor de lo que imaginamos. Su antecedente literario se atribuye al escritor húngaro Frigyes Karinthy, quien planteó en 1929 la posibilidad de conectar a dos individuos mediante una cadena corta de conocidos.

Décadas después, el psicólogo social Stanley Milgram, no “Milgran”, y el investigador Jeffrey Travers estudiaron el denominado problema del mundo pequeño. En sus experimentos, varias personas debían hacer llegar un documento a un destinatario concreto. Solo podían entregarlo a alguien a quien conocieran personalmente y que, a su juicio, estuviera más cerca del objetivo.

Las cadenas que llegaron a completarse necesitaron, por término medio, alrededor de cinco intermediarios, aunque el resultado cambió según la muestra. De ahí surgió la popular asociación con la teoría de los seis grados de separación.

Por qué los seis grados no son una ley universal

Los estudios de Milgram fueron influyentes, pero no demuestran que todas las personas puedan contactar con cualquier otra en exactamente seis pasos. Muchas cadenas no se completaron y la selección de los participantes condicionó los resultados. Además, una conexión teórica no implica que los intermediarios respondan, confíen en el mensaje o quieran transmitirlo.

El cálculo según el cual cada persona conoce a cien individuos y la red se multiplica por cien en cada nivel también es una simplificación. Los contactos se solapan: amigos, familiares y compañeros suelen conocer a muchas de las mismas personas. Por tanto, no es correcto elevar cien a la sexta potencia y presentar la cifra resultante como el alcance real de un individuo.

La utilidad de la teoría de los seis grados de separación reside en mostrar que algunas redes tienen propiedades de “mundo pequeño”: muchos nodos pueden conectarse mediante rutas cortas, aunque la red sea muy grande.

¿Qué muestran las redes sociales digitales?

Las plataformas digitales permiten estudiar redes mucho mayores que las analizadas en la década de 1960. Un trabajo publicado en 2011 examinó la red completa de usuarios activos de Facebook disponible para el estudio: unos 721 millones de perfiles y alrededor de 69.000 millones de relaciones de amistad.

Los investigadores calcularon una distancia media de 4,74 conexiones, equivalente a 3,74 intermediarios según la definición empleada. El dato respaldó la idea de un mundo conectado, pero representa una fotografía histórica de una plataforma concreta. No permite afirmar que todas las redes actuales funcionen igual.

Además, estar conectado en una plataforma no equivale a mantener una relación significativa. La teoría de los seis grados de separación describe la distancia estructural; no mide por sí sola la confianza, la influencia ni la probabilidad de obtener respuesta.

Cómo aplicar esta teoría al networking profesional

En el ámbito profesional, la teoría de los seis grados de separación ayuda a entender por qué los contactos indirectos pueden abrir acceso a información, proyectos y oportunidades. La clave no consiste en acumular conexiones, sino en construir relaciones útiles y recíprocas.

El sociólogo Mark Granovetter explicó la importancia de los vínculos débiles: compañeros ocasionales, antiguos colaboradores o contactos de otros sectores pueden aportar información diferente a la que circula dentro del círculo más cercano. Esos vínculos actúan como puentes entre grupos que, de otro modo, permanecerían separados.

Para desarrollar un networking profesional responsable conviene:

En plataformas como LinkedIn, una conexión de segundo grado puede facilitar una presentación, pero la calidad del acercamiento sigue siendo decisiva. La teoría de los seis grados de separación explica la posibilidad de llegar a otra persona; la confianza determina si esa aproximación prospera.

Ejemplo práctico de una conexión profesional

Imaginemos que Laura, especialista en marketing digital, quiere presentar una propuesta a una empresa en la que no conoce a nadie. En lugar de enviar un mensaje genérico, revisa su red profesional e identifica una cadena de contactos:

  1. Primer contacto: Laura habla con una antigua compañera que trabaja en el mismo sector.
  2. Segundo contacto: su compañera la presenta a un proveedor que ya colabora con la empresa.
  3. Tercer contacto: el proveedor facilita una conversación con el responsable de marketing.

Cadena de contactos: Laura → antigua compañera → proveedor → responsable de marketing.

Este ejemplo muestra cómo la teoría de los seis grados de separación puede aplicarse al networking. La conexión facilita el acercamiento, pero no equivale a una recomendación: Laura todavía debe explicar el motivo del contacto y aportar una propuesta relevante.

Una red acorta la distancia entre personas; la confianza hace posible la conversación.

Redes sociales y difusión de contenidos

En marketing digital, las redes sociales pueden ampliar la distribución de una noticia, un vídeo, una guía o una promoción. Cada interacción introduce el contenido en nuevos círculos, por lo que la estructura de la red influye en su alcance.

Sin embargo, publicar no garantiza la viralidad. La difusión depende de factores como la relevancia para la audiencia, la utilidad, la credibilidad de la fuente, el formato, el momento de publicación y la facilidad para compartir. También intervienen los sistemas de recomendación de cada plataforma.

La recomendación de una persona conocida puede tener más credibilidad que un impacto publicitario aislado, pero una estrategia sostenible no debe buscar la viralidad a cualquier precio. Es preferible crear contenidos coherentes con los objetivos de la marca, medir la respuesta y mantener una conversación útil con la audiencia.

Desde esta perspectiva, la teoría de los seis grados de separación ayuda a comprender el potencial de la difusión en red, pero no sustituye la planificación, la segmentación ni el análisis de resultados.

Tipos de redes sociales y ejemplos actuales

Las categorías tradicionales de redes horizontales y verticales siguen siendo orientativas, aunque las plataformas actuales suelen combinar distintas funciones. Una clasificación práctica puede centrarse en el uso principal:

Uso principal Qué facilitan Ejemplos
Relaciones y conversación Mantener contactos, conversar y compartir novedades. Facebook e Instagram.
Networking profesional Presentar experiencia, crear contactos y seguir sectores o empresas. LinkedIn.
Contenido y comunidades Publicar vídeos, retransmisiones, conocimientos o debates temáticos. YouTube, TikTok, Twitch y Reddit.

Una misma plataforma puede pertenecer a más de una categoría. Por ejemplo, Instagram sirve para mantener relaciones, crear comunidades y distribuir contenidos de marca. Por eso, antes de elegir un canal, conviene analizar el público, el objetivo y el tipo de interacción que se desea generar.

La importancia de comprender las redes

La teoría de los seis grados de separación continúa siendo una referencia para estudiar las conexiones humanas. Su mayor aportación no es una cifra exacta, sino la idea de que los puentes entre grupos reducen distancias y facilitan la circulación de información.

Aplicada con criterio, la teoría de los seis grados de separación permite mejorar el networking profesional y diseñar estrategias de difusión digital más realistas. El alcance potencial de una red importa, pero la confianza, la relevancia y la calidad de las relaciones son las que convierten una conexión en una oportunidad.

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Fuentes consultadas

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