By Blog de CEUPE on Viernes, 07 Septiembre 2018
Category: PSICOLOGÍA

¿Qué es el oído electrónico?

En 1950, Alfred Tomatis descubrió que se estimula el cerebro trabajando el oído. Así, podíamos tener un desarrollo más pleno. El oído interviene en el 90% de la información sensorial que nos llega. Por lo tanto, lo que oímos tiene una enorme influencia en toda nuestra vida.

Una persona puede oír bien o no, pero, sobre todo, puede escuchar o no escuchar. Para Tomatis, escuchar no es lo mismo que oír. Oír es un acto pasivo mientras que escuchar implica una voluntad determinada.

La escucha tiene que ver con la capacidad de atención profunda de nuestro cerebro. Está vinculada a la interpretación sensorial de los estímulos que el oído capta y transmite al cerebro. Una escucha pobre pone en peligro el equilibrio del cuerpo y la vitalidad de nuestras acciones, pudiendo llegar a afectar a nuestra supervivencia.

El oído se relaciona con las percepciones ya que, entre sus habilidades, está adaptarse al medio, como las condiciones externas, altura, etc. La atención es la consecuencia de ese proceso de filtrado que desarrolla nuestro sistema sensitivo, siendo capaz de procesar información en diferentes pistas y de llegar a borrar todo aquello que considera superfluo.

Si una persona tiene un buen equilibrio de los dos oídos, tendrán un buen equilibrio en su esquema corporal y será capaz de aprender, adaptarse, coordinar, integrar todos aquellos ritmos, tonos, movimientos y cadencias armónicas que se le proponen en un tiempo y un espacio. El oído es responsable del equilibrio emocional, ya que la escucha balancea áreas del cerebro que distribuyen los vestíbulos del hemisferio derecho e izquierdo. Por tanto, tener unos buenos oídos garantiza un diálogo sincronizado de la persona.

Tomatis, con su método, contribuye a que las inteligencias fluyan en la mente, especialmente la inteligencia intrapersonal e interpersonal, ayudando a establecer y restablecer redes sinápticas de forma más empática. Trabajando el oído se aumenta la conciencia del ser, manteniendo un alto grado de empatía positiva, aumentando el equilibrio global, regulando los impulsos y aumentando la prosociabilidad.

Es indispensable revalorizar el potencial del oído en relación al cerebro. Ya que este capta la información, la organiza y le da respuesta.

Las funciones principales del oído son:

  1. Funciones de carga: se encarga de la energía cortical imprescindible para que el cerebro funcione bien. Relacionando pensamiento y oído, transformamos las estimulaciones que recibimos en amenaza, huida o calma.
  2. Funciones de equilibrio: movilizando el cuerpo y ayudándoles en sus desplazamientos espaciales.
  3. Funciones de escucha: enfocando los sonidos y, en particular, todos aquellos que hacen referencia al lenguaje. Es fundamental en la comunicación humana porque está vinculada a facultades del pensamiento. Esta es una percepción volitiva, selectiva y, por tanto, consciente y deliberada de “sentir” qué pasa.

Cuando una persona tiene una disfunción auditiva, comete errores, está más irritable, se cansa más, se aísla y tiene tendencia a padecer más enfermedades mentales.

El método Tomatis se basa en la utilización de un dispositivo que se encarga de procesar y transmitir de forma concreta el mensaje acústico. Gracias a un sistema particular, es capaz de enviar bandas auditivas en dos niveles, relajando y contrayendo el oído.

Aunque el sonido se transmite por el aire, primero se transmite por los huesos, creando una vibración en el cerebro que permite activar el mensaje que va a recibir el tímpano, y transmitir este al cerebro. Después de una serie de sesiones, pautadas por un médico especialista, el oído ya no necesita la máquina para afinar el mensaje acústico porque ha conseguido modificar su patrón de escucha.

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