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Prevención y protección de riesgos laborales (Parte II)

Prevención y protección de riesgos laborales (Parte II)

“Si los resultados de la evaluación pusieran de manifiesto situaciones de riesgos, el empresario realizará aquellas actividades preventivas necesarias para eliminar o reducir y controlar el riesgo.” Art. 16 de la LPRL (modificado por Ley 54/2003)

Recomendación: Leer Parte I

Disciplinas básicas de prevención

No obstante, actualmente, se reconocen cuatro disciplinas básicas en materia de PRL:

  1. Seguridad en el trabajo.
  2. Higiene industrial.
  3. Ergonomía y psicosociología aplicada.
  4. Medicina del trabajo.

Todas ellas tienen ya un reconocimiento de especialidad con plena validez académica.

 Hay que tener en cuenta que se puede actuar, para prevenir los riesgos laborales, a cuatro niveles:

  1. En la concepción y el diseño, es necesario que los profesionales tengan asumida la filosofía preventiva junto con los conocimientos necesarios en su formación académica y de especialización. Se trata de evitar el riesgo o minimizarlo.
  2. Sobre el origen del riesgo, con objeto de eliminar el riesgo o reducirlo todo lo posible.
  3. Sobre el medio ambiente de trabajo o medio de transmisión del riesgo, con objeto de controlar el riesgo.
  4. Sobre la propia persona, con objeto de protegerla mediante equipos de protección individual contra los riesgos existentes, de promover y vigilar su salud y de educarla y formarla adecuadamente. Cabría añadir las instrucciones de carácter organizativo (cambio de tarea o método, rotación de puestos, etc.).

Seguridad en el trabajo

La seguridad en el trabajo consiste en un conjunto de técnicas y procedimientos que tienen por objeto evitar y, en su caso, eliminar o minimizar los riesgos que pueden conducir a la materialización de accidentes con ocasión del trabajo (lesiones, incluidos los efectos agudos producidos por agentes o productos potencialmente peligrosos).

Higiene industrial

La higiene industrial es una técnica de prevención de enfermedades laborales mediante la actuación en el medio ambiente de trabajo.

La definición considerada como oficial es la de la American Industrial Higiene Association (1959): “La higiene industrial es la ciencia de la identificación, evaluación y control de aquellos factores o agentes ambientales, originados por el puesto de trabajo o presentes en el mismo, que pueden causar enfermedad, disminución de la salud o del bienestar, o incomodidad o ineficiencia significativos entre los trabajadores o los restantes miembros de la comunidad.”

Los agentes contaminantes pueden ser de tres tipos, dependiendo de su naturaleza:

  1. Agentes químicos: materia inerte.
  2. Agentes físicos: formas de energía.
  3. Agentes biológicos: seres vivos.

La higiene tiene por objeto, mediante el control de los agentes contaminantes, la prevención de los daños a la salud que estos puedan causar a los trabajadores.

Contaminantes químicos

A los agentes contaminantes químicos se les denominan tóxicos, porque son sustancias ajenas al organismo capaces de causar un efecto nocivo en el hombre.

El efecto tóxico de estas sustancias está condicionado por una serie de factores. Los factores más importantes son:

  1. La vía de entrada del contaminante en el organismo.
  2. El tiempo que permanezca el trabajador expuesto al agente contaminante, o tiempo de exposición.
  3. La dosis, o cantidad de contaminante que logra penetrar en el organismo.
  4. La susceptibilidad individual, o las especiales características de cada persona, que le diferencian del resto

La vía de entrada determina en gran medida el potencial efecto tóxico del agente químico.

Hay, fundamentalmente, cuatro vías de entrada al organismo:

  1. Vía respiratoria: es la vía más importante en el ambiente laboral. La vía respiratoria es la más común y la más grave porque la mayor parte de las veces no somos conscientes de la presencia del contaminante en el aire y no podemos “dejar de respirar eternamente” para protegernos del contaminante.

Estos contaminantes en el aire pueden presentar varias formas:

  • Gases o vapores: se mezclan con el oxígeno del aire.
  • Materia particulada: incluye cualquier tipo de partícula, sólida o líquida, que se encuentra suspendida en el aire y puede ser inhalada.
  1. Vía dérmica: vía de entrada muy importante en el medio laboral, la segunda más importante después de la respiratoria. La piel es una barrera que nos separa y nos protege del ambiente exterior. Sin embargo, algunas sustancias tóxicas tienen la capacidad de penetrar a través de la piel muy fácilmente, como algunos disolventes.
  1. Vía digestiva: es menos frecuente que las dos vías anteriores. Normalmente, la entrada por esta vía, es decir, por ingestión, se produce por malos hábitos de higiene, como puede ser comer con las manos impregnadas con tóxico, fumar en el lugar de trabajo, masticar chicle durante la jornada laboral, comerse las uñas, etc.  En estas prácticas, se ingieren accidentalmente cantidades de tóxico que pasan al aparato digestivo.
  1. Vía parenteral: vía de entrada de contaminantes menos frecuente, aunque en determinadas profesiones pueden ser más comunes (personal sanitario, personal de laboratorio, etc.). La vía parenteral es la entrada del tóxico de manera directa a través de una discontinuidad de la piel, como pueden ser heridas, punciones, cortes, úlceras, etc.

Contaminantes físicos

Lo constituyen los distintos estados o formas energéticas (calorífica, mecánica, electromagnética, etc.). Hay fundamentalmente cuatro tipos de agentes físicos:

1.Ruido: sonido no deseado que se percibe como algo desagradable y molesto. Es uno de los contaminantes más frecuentes del lugar de trabajo. Puede estar generado por el funcionamiento de la maquinaria, por la aglomeración de personas, por el tráfico, etc. La exposición reiterada al ruido produce alteraciones de la salud de los trabajadores.

  1. Vibraciones: otro contaminante físico. Al igual que el ruido, son formas de energía que se transfieren de un cuerpo a otro.

Las vibraciones son generadas, normalmente, por el funcionamiento de máquinas y equipos de trabajo, o de vehículos.

Pueden transmitirse al cuerpo humano, fundamentalmente, de dos formas:

  1. A través de las manos: en este caso, las vibraciones proceden de herramientas o de equipos de trabajo, como por ejemplo, un martillo neumático. Estas son las denominadas vibraciones mano-brazo.
  2. A través del cuerpo: estas son las procedentes de vehículos. Se denominan vibraciones de cuerpo completo y pueden entrar a través de los pies.
  3. Radiaciones: otra de las formas de energía que pueden estar presentes como agentes contaminantes en el lugar de trabajo.

Las radiaciones se transmiten en forma de ondas denominadas ondas electromagnéticas. Las radiaciones son comunes en el lugar de trabajo, especialmente en determinados puestos de actividad.

Las radiaciones se clasifican en dos tipos:

  1. Las radiaciones ionizantes presentan una elevada energía y son capaces de interaccionar con el organismo humano y alterar las células, originando partículas cargadas eléctricamente, es decir, iones (los rayos X, los rayos gamma, etc.)
  2. Las radiaciones no ionizantes son, habitualmente, más frecuentes que las ionizantes en el lugar de trabajo. Contienen menos energía que las ionizantes, lo que las hace menos peligrosas, ya que los efectos que producen sobre el organismo son menos graves (la luz del sol, los láseres, etc).
  3. Temperatura ambiental: la temperatura a que se encuentre el medio ambiente de trabajo tiene una influencia directa sobre el organismo, pudiendo producir situaciones agresivas y pérdidas de salud.

La exposición a temperaturas ambientales extremas (mucho frío o mucho calor) es causante de efectos inmediatos que pueden llegar a ser graves.

La exposición prolongada al calor puede producir deshidratación por sudoración excesiva, fatiga, y, en casos extremos de exposición elevada, estrés térmico o choque de calor, que puede llegar a producir pérdida de consciencia y muerte.

Las bajas temperaturas pueden producir efectos de diversa gravedad, desde confusión mental y dificultad para la concentración, que puede ser causa de accidentes, hasta hipotermia o pérdida de calor corporal, capaz de producir aletargamiento e incluso la muerte.

Contaminantes biológicos

Los contaminantes biológicos son organismos, seres vivos o parte de ellos, capaces de introducirse en el interior del cuerpo humano, originando una serie de efectos negativos para la salud, como infecciones, alergias, toxicidad, etc.

Los contaminantes biológicos se agrupan en cinco grandes grupos:

  1. Virus: formas elementales de vida que necesitan estar dentro de otro ser vivo para reproducirse y sobrevivir. Algunos de los virus que pueden estar en el lugar de trabajo son los que producen la hepatitis, el virus de la rabia o los de la gripe.
  2. Bacterias: tienen mayor complejidad que los virus y un mayor tamaño. Algunas bacterias que pueden producir alteraciones por su presencia en el lugar de trabajo son las causantes del tétanos o de la tuberculosis.
  3. Protozoos: organismos animales unicelulares y microscópicos que pueden parasitar al hombre, causándole enfermedades, como por ejemplo, la toxoplasmosis.
  4. Hongos: organismos vegetales microscópicos que pueden parasitar al hombre, originando enfermedades como la candidiasis, que afecta a piel y mucosas.
  5. Parásitos: animales de tamaño variable y que pueden penetrar en el organismo con el fin de parasitarse, procedentes de otros animales o del medio. Pueden alojarse en los órganos internos, como intestino o pulmones, produciendo alteraciones de la salud.

Continuará...

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