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Las cinco mentes del futuro

Las cinco mentes del futuro

“Por tanto, escuelas, instituciones educativas, padres, profesores y cuidadores tienen que tener en cuenta las aptitudes y los conocimientos valorados y la clase de persona que pretenden formar

Introducción

Independientemente de lo que consideremos inteligencia (capacidad, fortaleza, facultad o talento de las personas), nos resultará muy válido conocer cómo trabajar una a una con cada inteligencia. Desarrollar las cualidades para evaluar, observar y planificar actividades relacionadas con las inteligencias no es tarea fácil. Se requiere inventiva y creatividad, pero, sobre todo, poder reconocer y apreciar las diferentes inteligencias y sus mentes.

Según H. Gardner (2005), “debemos comprender cómo podemos combinar la inteligencia y la moral para crear el mundo en que queramos vivir”. Propone el cultivo de las diferentes inteligencias dentro de cinco tipos de mentes. En este artículo, vamos a profundizar en la teoría de las cinco mentes del futuro en relación a cada una de las inteligencias.

Al hablar de IM, lo primero que nos preguntamos es cómo se pueden medir. Para la mayoría de los occidentales, las cosas existen solo si son capaces de medirse. Entre las consecuencias de cualquier teoría, se encuentra también el abuso de la medición, llegando a confundir el interés por una inteligencia con las habilidades que esta otorga.

Por ello, es importante familiarizarse con las habilidades, rasgos, aptitudes y productos que muestran cada una de ellas, con la finalidad de poder identificarlas y detectarlas fácilmente. Vamos a examinar los criterios didácticos que Gardner sugiere a la hora de observar las IM. Esta mirada exige una forma limpia y no enjuiciadora sobre las inteligencias para que haya la máxima inclusión posible. Así, también encontraréis puntos de reflexión interesantes sobre cómo observarlas, tanto en estudiantes neurotípicos como neurodiversos. “La teoría de las IM afirma que la inteligencia no es un elemento único, sino que presenta diferentes aspectos relacionados con la globalidad de la mente” (Gardner, 1997).

En este artículo, nos vamos a acercar a la teoría de las cinco mentes del futuro y al desarrollo pormenorizado de cada IM.

 IM y cerebro

 La proporción

Las cinco mentes del futuro

En las cinco mentes del futuro (2005), Gardner, de acuerdo con la hegemonía de la ciencia y la tecnología y las condiciones globalizadas del mundo, pone énfasis en la tarea de educar formal e informalmente, replanteando las prácticas educativas actuales, para preparar personas instruidas, creativas, respetuosas, éticas, profesionales y capaces de resolver problemas. Este planteamiento arroja un gran reto para los educadores, ya que deben estar muy al corriente de todos los descubrimientos de la ciencia, la neurociencia, la tecnología y el humanismo para la formación de los seres humanos en estos ámbitos, y así contribuir al desarrollo e innovación de alternativas que solucionen problemas concretos y objetivos humanos.

Por tanto, escuelas, instituciones educativas, padres, profesores y cuidadores tienen que tener en cuenta las aptitudes y los conocimientos valorados y la clase de persona que pretenden formar.

La educación deberá preparar para las condiciones presentes y futuras, enseñar maneras científicas de pensar y de sintetizar la información, que surgen de diferentes fuentes y disciplinas, formando para saber plantear problemas y preguntas, que generen alternativas de solución de una vida mejor. El reto de la educación del siglo XXI es contribuir a formar personas disciplinadas, sintetizadoras, creativas, respetuosas y metódicas, cultivando estas habilidades del pensamiento de cada persona.

Cuáles son las cinco mentes del futuro

1. Una mente disciplinada. Aquella mente que puede percibir el mundo a través de teorías, estructuras y clasificaciones… H. Gardner nos introduce en la visión de la mente disciplinada sencillamente como una forma de plantear y observar la realidad organizada, donde cada persona tiene la capacidad de aprehender la realidad de forma múltiple. Así llegamos a obtener una mayor comprensión inmediata a corto plazo de los hechos, se puede profundizar en otro tipo de saber.

La mente del futuro debe ser disciplinada en dos sentidos fundamentales:

  1. Reconocer las diferentes maneras o formas que tenemos de clasificar, regular y sistematizar.
  2. Dominar diversas maneras de ampliar la propia formación durante toda la vida, de una forma regular y sistemática.

En la mayoría de los colegios, solo se enseña contenidos, que se deben aprender de memoria, critica Gardner; es decir: “Qué rey siguió a qué reina, en qué año pasó tal cosa, cuántos planetas hay en el sistema solar, etc.”. Eso no es el pensamiento disciplinado, solo es memoria acumulativa, que se borra en unos días.

Para que a los jóvenes se les enseñe a pensar de una manera disciplinada, los educadores deben hacer que el niño entienda lo que se le está enseñando y hacerlo practicar.

Como los contenidos son invenciones del ser humano, el cerebro no está preparado para aprenderlos de manera intuitiva, necesita fijarlo a través de la comprensión y el ejercicio aplicado.

Para H. Gardner, las mediciones internacionales carecen de sentido. Pruebas como PISA, más se centren en memorización de contenidos, lejos de una forma de pensar disciplinada, más anacrónicas serán.

En su opinión, en esta era digital, donde la información es infinita, la formación de una mente disciplinada se hace más importante y necesaria ya que los estudiantes con conocimientos sobre una disciplina deberán ser capaces de buscar qué es importante y descartar lo que no dentro de la gran cantidad de información disponible en la red.

2. Una mente sintética. Aquella mente que a partir de la mente anterior y fundamentándose en disciplinas tradicionales o no tradicionales es capaz de captar la esencia, el símbolo o el valor arquetípico de lo que existe de modo sucinto. A menudo el estudiante tiene que lidiar con numerosa información, esto le va a exigir que tenga capacidad de sintetizar claramente, de resumir, de precisar de modo sintético.

Este tipo de pensamiento sintético es muy útil a la hora de almacenar información importante. El saber sí ocupa lugar en el cerebro, por tanto, es muy importante ser capaces de encriptar de modo sintético y de poder volver a ese conocimiento y encontrar, elaborar o extraer un nuevo sentido.

La mentalidad sintetizadora se da cuenta de que hoy en día estamos inundados de información. Gardner señala que, si se busca la palabra evolución en internet, podríamos pasar toda la vida leyendo fuentes secundarias, muchas de ellas de cuestionable valor, por lo que se necesita de un criterio formado para decidir en qué poner atención y qué ignorar. Para poder sintetizar la información, esta se debe unir de la forma más coherente posible, para que tenga sentido y pueda ser transmisible hacia otras personas.

3. Una mente creativa. El mundo en el que vivimos es absolutamente cambiante, sujeto a normas y reglas fluctuantes, donde se realizan miles de operaciones con una rapidez inusitada. Las nuevas tecnologías, la globalización y la neurodiversidad están continuamente marcando tendencia. Por eso en nuestro presente continuo, y en el futuro será más común que podamos conformar un aprendizaje creativo.

En ese sentido, las personas creativas son fundamentales, en tanto que brindan oportunidades, asumen riesgos y no tienen miedo de abordar un tema desde nuevas perspectivas.

Gardner escribe que las personas, que son creativas, toman oportunidades, asumen riesgos, no tienen miedo a caerse y ellas mismas se levantan y se preguntan qué pueden aprender de lo sucedido.

Muchas veces le han preguntado cómo hacer para que las personas sean creativas. Su respuesta es siempre la misma: “Es mucho más fácil impedir que alguien sea creativo, a hacer que alguien lo sea. (…) Diciéndole a los niños, a los jóvenes, que hay solo una respuesta correcta y castigando al alumno si contesta la respuesta incorrecta. Eso nunca fomenta la creatividad”. Por ello, es muy importante que se favorezcan las múltiples respuestas en las evaluaciones y propuestas metodológicas de las IM.

4. Una mente respetuosa. Todos conocemos el valor del respeto, pero, para poder apreciar el respeto, hemos de comenzar por competencias básicas como la empatía, el altruismo y la calma, y así poder llegar a apreciar la neurodiversidad. En este mundo globalizado, esto es un paso previo para la paz común, y no ver más el mundo como un universo devastado y falto de riqueza. Necesitamos fomentar las mentes que valoren y respeten las diferencias.

Gardner señala que esta es una de las mentalidades más fáciles de explicar, pero no significa que sea fácil de lograr. La misión más grande recae en los educadores puesto que, si se pretende enseñar a personas a que respeten a su prójimo, se deben proveer modelos y ofrecer una educación que fomente una postura favorable al respecto. Ello, sobre todo, cuando el poder de las relaciones es asimétrico.

En un mundo complejo, como en el que vivimos, deberíamos, siempre que sea posible, dar prioridad al respeto por esas personas que tienen un origen y creencias distintas a nosotros, y esperar que ellas nos devuelvan la misma actitud.

5. Una mente ética. Una vez que hemos alcanzado las bondades y comprensión de la mente respetuosa, nos acercamos una mente que va más allá. Para ello, es necesario pensar en el mundo en el que realmente nos gustaría vivir, habitado por personas honradas, consideradas y constructivas, dispuestas a sacrificar sus intereses por el bien común. Por tanto, la educación tiene que acoger la mirada secular y ética, que ocupa la forma de sociedad en su conjunto.

Inspirar a futuras generaciones en el deseo y esperanza de vivir en un universo marcado por la flexibilidad, comprensión e integridad, y sobre todo el reconocimiento del otro (altruismo). Uno de los instrumentos fundamentales de esta mente es el compromiso de educar a personas que estén dispuestas a ser compasivas y éticas.

La mentalidad ética se refleja en distintos roles que llevamos a cabo y cómo los resolvemos. “Me gustaría vivir en un mundo caracterizado por el buen trabajo”, escribe Gardner.

Para él, el buen trabajo encarna la excelencia, el compromiso y la ética. Explica que el desafío radica en unir estos tres conceptos. Sobre todo, hoy, cuando las cosas cambian rápido, cuando nuestro sentido del tiempo y del espacio se ve alterado por la tecnología muchas veces, cuando los mercados son muy poderosos y no existen fuerzas capaces de moderarlos. Es ahí donde recae el desafío del buen trabajo.

El mundo en que vivirnos está, en cierta medida, marcado por la hegemonía de la ciencia, la tecnología, la comunicación rápida y el contacto de todos con todos. En este contexto, el proyecto de cultivar las cinco mentes de futuro tiene mucho sentido.

Continuará...

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